| eltíbera,
astur, visigoda, pequeña y frágil como la esposa de Freud
con quien guarda una notable semejanza fisonómica, la sin par y
ultrasensible mujer nos hizo sentir donceles estelares. Está hecha
de “la tela misma del ensueño” como cantó el
bardo nayarita y su manto cutáneo recuerda las hadas. Su personalidad
conjunta elementos muy diversos de Marie Curie, Franz Kafka, la Dra. Gerti
Theresa Cori, la surrealista Remedios Varo y la clarividente Dra. Cole
creada por Noah Gordon, entre varios otros.
Ella viene de un planeta Andrómeda casi desértico
y aquí en la tierra asume identidad druídica y se viste
con el milagro del agua en la celebración de los secretos misterios
universales en los lugares sagrados donde se comunica con remotas estrellas
y astros lejanos, también prepara remedios y fármacos.
Cual pájaro marino había callado sus confidencias
hasta que en un momento de absoluta confianza nos dijo haber sido recipiendaria
—hará unos diez o doce años y como viajante de especie
humboldtiana por América del Sur— de manos consagradas y
en rural, recóndito y modestísimo lugar, de pequeño
y albo cofre. Fue hecho de masa lunar traída por Amstrong y su
contenido estérico vinculado al mar océano, mediador entre
la vida y la muerte, incluye claves y símbolos sobre el futuro
de la humanidad y la interpretación oculta de la historia. Lo recibió
el silencio, solemne y grave, acariciada por el viento, mientras su corazón
golpeaba las arterias con circulante sangre estremecida y sus oídos
del cuerpo y del alma/espíritu escuchaban el vibrar de un caracol,
microcósmica espiral en eficaz acción sobre la materia.
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