Santuarios de lo Intimo

Retrato en miniatura y relicarios,
la Colección de Museo Soumaya

Por Monserrat Ugalde Bravo      Fotos: Museo Soumaya

 

l siglo XIX es la edad de oro de lo privado. En él se acentúa y difunde poco a poco el sentimiento de lo individual y lo íntimo. La casa se hace de sus lugares privados, se llena de muebles y de pequeños recuerdos a los que se les asigna un sitio porque son capaces de evocar hacia adentro: al amado, a un antepasado o a un hecho entrañable. Entre los siglos de la desnudez del espacio doméstico de la Antigüedad y el Medievo, hasta la Modernidad, se ha producido una ampliación del poder de los objetos-reliquia, depositarios del recuerdo de otra persona y de las pasiones propias.

En 1650 la pintura de pequeñas dimensiones se conocía con términos que definen a tres técnicas: iluminación, miniatura y pequeño retrato. Los dos primeros se utilizaban de forma indistinta como sinónimos aunque en realidad fueran diferentes. El pequeño retrato —nombre que se le dio en España y sus territorios— era óleo sobre naipe o lámina de metal. La técnica de la iluminación es temple sobre pergamino y revelaba la historia sagrada. La miniatura es gouache sobre vitela, y a partir de 1720, la artista italiana Rosalba Carreira (1675-1757) comenzó a utilizar la lámina de marfil que brindaba mayor luminosidad y que con el tiempo desplazó el uso de otros soportes. Su tema principal fue el retrato.

Museo Soumaya Plaza Inbursa/Cuicuilco

Insurgentes Sur 3500

Colonia Peña Pobre

Edificio Telmex PB

Tel: 52 23 17 49

www.soumaya.com.mx

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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