Miguel Á. Cordera

fun (fucking urban narcissism)

Por Alexis de la Llata

 

ese a la multitud que aparece en cada una de las pinturas de Cordera, ningún personaje de la colección lo mira. El artista tomó durante una década fotos desde el anonimato y las depuró a través del óleo para señalar una estética contemporánea que tiende hacia el realismo. Existe una ironía marcada en el mensaje: aunque se trata de representaciones de fiestas, en cada imagen impera el silencio y aunque en este tipo de fiestas se acostumbra bailar y llegar a los excesos por medio de las drogas, prevalecen en cada cuadro los cuerpos estáticos. Según los cambios que Cordera va manifestando en su obra, el cuestionamiento antes dirigido a la bipolaridad o la abstracción, ahora toma un vacío social donde se logra enajenar para hacer un retrato de una época apegado a una idea común en estos rituales. La técnica del artista luce impecable y se filtran ciertos detalles en la composición que podrían ir transformando el vacío y la ausencia emocional en una proyección personal con identidad propia. Es una virtud creo, que exista una presencia de la realidad en la pintura. Cordera hace constar desde su estilo las formas, los colores y los espacios de nuestra época. Desarrolla con precisión fotográfica el volumen, la textura, la perspectiva y la expresión de cada individuo retratado sin que sus pinturas lleguen a ser copias de la fotografía. Tal vez dentro del conjunto FUN* la visión completa no impacte con fuerza al espectador, aunque fuera de contexto, cada pieza es una huella clave de un ambiente nocturno preciso que se inserta dentro de la globalización de la cultura universal.

Espacio de Arte Yvonamor Palix

Edison 137, 1er piso

colonia San Rafael

México DF, 06470

Tel: 55 66 88 30

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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