Cesare de Bus

Una mirada de Cesare de Bus al Egipto

Por Alfonso Bulle Goyri

 

l inicio de ese libro revelador, En el castillo de Barba Azul, George Stainer afirma que “lo que nos rige no es el pasado literal… lo que nos rige son las imágenes del pasado, las cuales a menudo están en alto grado estructuradas y son muy selectivas, como los mitos.

En efecto, al contemplar aquella obra extraña de Jean-Francois de Bus titulada La fuite en Egypte nos hace evocar al escritor austriaco. Al admirarla tememos quedar atrapados irremisiblemente en un mundo infinito de imágenes. De Bus en este trabajo es profuso en todo y por todo. Nos lleva al mundo oriental y sin piedad nos obliga a inundarnos de íconos que de tanto verlos, que de tanto estar en contacto con ellos, parecen haber perdido su sentido. De Bus no admite ninguna distracción. Trabaja en lienzo con enorme detenimiento, sin conceder respiro y sin solución de continuidad entre cada uno de los símbolos que pueblan la obra , con lo que van convirtiéndola en en un espacio plástico recargado, irritante, como si fuera un “cromo” en el que se superponen sueños, mitos e imágenes producidas en época y tiempos diversos. Frente a ese cuadro turbulento tenemos la sensación de embriaguez, de una borrachera provocada por la visión a vuelo de pájaro —como si eso fuera posible—de todos aquellos símbolos fundados por la milenaria cultura que pobló la rivera del Nilo. Estamos ante un caleidoscopio, donde no es el color o la luz lo que nos conmueve, sino el conglomerado perturbador de símbolos arcaicos que vienen a recordarnos el poder evocador que encierran y que tratan de explicar la existencia humana.

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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