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Extraordinaria resultó la exposición montada para recordar
a Elsa Schiaparelli (1890-1973), una de las creadoras mas notables de
los años treinta, en el Museo de la Moda que tiene su casa en el
Louvre. París supo valorar a esta italiana desde su primera colección
pressentada en los modestos salones de su departamento del número
20 de la Rue de l´Université. Sus sweaters a rayas en blanco
y negro o plastas negras sobre fondo beige y rectángulos blancos
sobre fondo café hacen hablar al Vogue francés sobre la
Schiaparelli quien meses más tarde volvería a estar en boca
de todos con sus nuevos modelos con motivos modernistas, rascacielos y
nuditos al frente en trompe l'oeil.
Este éxito indiscutible le permite abrir su primera
boutique en plena Rue de la Paix, dirección vecina a la Place Vendôme,
donde se instalaría Coco Chanel, su gran rival, que la califica
simplemente como "una artista que hace vestidos". Punto. Elsa,
por su parte, se auto calificaba como "una modista inspirada".
Algún tiempo después la Schiaparelli llegaría
también a la Place Vendôme donde, en el número 21
instalaría su casa de alta costura. Hasta el atelier decorado por
Jean Michell Frank y salpicado con piezas firmadas por Diego Giacometti,
el gran escultor italiano con quien mantenía gran amistad, llegaron
la Duquesa de Windsor y Greta Garbo. Sus vestimentas sport, sus trajes
de calle y sus vestidos de noche harían furor entre las elegantes
de la capital francesa.
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