nclavada
en lo que fuera una antigua huerta del pueblecito de Zapopan —cuna
de la milagrosa virgen del mismo nombre y patrona de Guadalajara—
hoy en día integrado a la urbe tapatía, se yergue la casa
de Enrique Toussaint y María Emilia Orendain, una residencia concebida
en el estilo Barragán (revisitado). El emplazamiento y la orientación
de la finca resultan de por sí muy favorables a su lucimiento y
encanto, y su sencillez es un vivo ejemplo del gusto manifestado por el
maestro Luis Barragán en todas sus obras.
Nuestros anfitriones, directores de un exitoso despacho
de arquitectos, fueron los creadores de esta residencia, edificada en
un coto privado rodeado de añosos arboles, que mantiene el espíritu
tapatío contemporáneo, hoy tan en boga y tan copiado en
el país y en el extranjero.
En la entrada se abre un porche-terraza con un sofá
de cuero de los llamados "miguelitos" justo al lado de la sólida
puerta de acceso trabajada en madera de mezquite y adornada con pequeñas
celosías cubiertas con vidrios azules que tamizan la luz del pasillo.
|