mposible empezar estas líneas sin referirme al sufrimiento causado a nuestros hermanos españoles. La querida ciudad de Madrid ha sido violentada y nos embarga una gran desazón: han muerto muchos y por razones tan difíciles de comprender que nos llevan a la exasperación. Nadie para hacerse escuchar tendría que recurrir al asesinato artero de inocentes. Es momento para hacerse uno con los madrileños que tan bien nos han recibido siempre. Desde estas páginas les enviamos el pésame y nuestra solidaridad con el deseo de que la conciencia de todos se amplíe y este mundo se renueve con un ánimo mejor. Como pequeño homenaje presentamos en esta edición el Museo Cerralbo, un palacio ubicado en el centro de la noble capital española, donde es posible ver cómo vivía la aristocracia a finales del siglo XIX. Por otro lado, el departamento de la familia Fournier Conde en el barrio de Salamanca es muestra elocuente de cómo viven los matrimonios jóvenes de hoy.
• La ciudad de Cuernavaca es uno de mis lugares preferidos. La descubrí hace muchos años al igual que cientos y ahora miles de capitalinos en busca de un refugio cercano al DF. Pero el atractivo de Cuernavaca no es tan reciente: ya en 1521 Hernán Cortés la había reconocido como el área perfecta para establecerse y descansar de sus trabajos. Ahí mandó construir su palacio y la iglesia, terminada en 1529, que habría de convertirse en catedral. En los años cincuenta la fama de Cuernavaca se extendió a Estados Unidos desde donde llegaron muchos a entregarse al clima perfecto y la atmósfera mexicana irrepetible de la capital morelense. En una de sus calles más antiguas, en las caballerizas del convento franciscano del siglo XVI, está hoy la casa de la canadiense Posy Feick, quien la restauró con pasión otorgándole un encanto muy femenino y respetando el espíritu de la época colonial.
• En una estupenda exposición en el Centro de la Imagen curada por Alfonso Morales conocimos la obra del fotógrafo potosino Manuel Ramos (1874-1945). Aparte de sus fotos históricas, testimonio de momentos clave como la Revolución y el movimiento cristero, pensamos que su obra más personal, donde juega con sus hijos o con la estética en boga, tiene la chispa que define al artista verdadero; compartimos con ustedes las imágenes que elegimos para esta edición de abril.
• A principios del invierno pasado visitamos París, donde nuestra amiga Brigitte Bouri nos tenía una sorpresa: la nueva maison Baccarat diseñada por Philippe Starck quien creó sillas y mesas gigantes de cristal, hundió candiles en peceras y realizó otros actos de ilusionismo en el que fuera el hôtel particulier de Charles y Marie Laure de Noailles, íntimos amigos de Cocteau, Man Ray y Buñuel entre otros surrealistas. Brigitte es la directora de comunicación de esta casa donde se fabrican algunos de los objetos de cristal más finos del mundo.
• A Gian Franco Brignone lo conozco desde que inició el proyecto de Careyes, donde su casa Tigre de mar es conocida por muchos. Menos público, su departamento parisino refleja otra parte de su personalidad, más nostálgica pero marcada por la fuerza de su espíritu.
• Dos palazzos florentinos, uno convertido en el hotel Westin Excelsior y otro ubicado en la calle de los grandes comercios de lujo y hoy albergue del museo Salvatore Ferragamo complementan los grandes reportajes de este número.
• Noé Katz y sus figuras estilizadas, Sergio Mejía con sus impresiones sobre la arquitectura y la creatividad de Mónica Hernández, que hace maravillas con el ónix, son el trío de personajes que en esta ocasión platica con Casas & Gente.
Empezamos la primavera con un brote de renovación y un cambio en la portada. Esperamos que les guste.
Nicolás H. Sánchez-Osorio
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