| l entendimiento con otra persona a partir de un gesto o una mirada, o la trasmisión de una idea que se concreta en las palabras son formas de comunicarnos con los demás, puentes que nos unen con todo lo que nos rodea. A través de múltiples lenguajes —visual, sonoro, verbal o escrito— el hombre ha podido trasmitir sus ideas, desarrollando su historia, su memoria y su cultura. Para presentar sus logros y ayudarnos a conocerlos, interpretarlos y reflexionar sobre ellos, uniendo pasado y presente, los museos utilizan sus propios códigos de comunicación.
Imaginar un museo que sorprende por su notable composición contemporánea con cajas perfectas de piel trasparente, que permiten una continuidad visual del espacio monumental y en las que además se expone una invaluable colección de aparatos telegráficos puestos en escena para recordar y difundir la tradición de los mensajes en clave Morse, parece un sueño.
Obra del arquitecto Jorge Agostoni, quien por más de 25 años se ha dedicado a la museografía, el Museo del Telégrafo se ubica en el ala oriente de la planta baja del antiguo Palacio de Comunicaciones, en la calle de Tacuba, actual sede del Museo Nacional de Arte (MUNAL) cuya renovación también estuvo a cargo de Agostoni. El recinto ocupa lo que fuera desde su inauguración en 1912, el Salón de Telegramas. Cuenta con acceso propio por la calle Xicoténcatl.
El autor del proyecto, Jorge Agostoni, subraya que los dos propósitos primordiales para realizar el museo fueron conservar la memoria y difundir la historia del primer medio de comunicación instantánea a distancia y ser testimonio de la función del antiguo Palacio de Comunicaciones.
Museo del Telégrafo
Tacuba 8, Centro Histórico
México, DF |
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