| esde el espacio a bordo de un Boeing 777/300, discretamente, mientras se duerme una siesta después de una cena “pas mal" (el comentario gastronómico merece líneas aparte en otra edición), la hôtesse deja una piyama firmada Courrèges. Cuando en mayo próximo viajemos a París desde la capital mexicana inmersos en lo que yo llamo “el arte de volar”, podremos disfrutar de tal fantasía. En la súper first, el Éspace Première de Air France, los ocho asientos-cama reclinables a 180º y con dos metros de largo nos permitirán acostarnos sobre un verdadero colchón y entre sábanas blancas. Podremos decir, ahora sí, que dormimos en palacio. ¿O no?
Esta será la nueva manera de cruzar el espacio aéreo para trasladarse a lugares lejanos en pleno confort. Frente al asiento tapizado en piel, lana y cashmere, con función de masaje y apoyo lumbar ajustable que previene los dolores de espalda, un taburete esconde el cajón para guardar los indispensables: lentes, libros, o el necessaire con hidratantes y mascarillas. La mesa, enorme, le permite comer o trabajar a sus anchas y una pantalla individual de 10.4" interactiva nos hace sentir como en casa. Un programita informará sobre las películas de estreno, las series de TV y los documentales. Con sus menúes de a bordo, Guy Martin, chef del Grand Véfour nos pondrá melancólicos al recordar nuestro último íntimo encuentro en la plaza del Palais Royal. Una selecta carta de vinos y champañas complementarán la degustación de foie gras, caviar y un coq au vin servidos sobre el pulcrísimo mantel de la nueva first. En medio de este gran confort y de tantos placeres podremos ir hasta el fin del mundo. Bon voyage! |