ÁNGEL MANUEL RAMÍREZ ROQUE

SI LA HABANA SE VIERA

Por: Marcela Quiroz Luna

 
La mano que signa al hombre; iconografias medievales recuperadas por Ramírez Roque.  
icen que la interdisciplina es peligrosa. Lo dicen quienes no se han atrevido a ejercerla por creer que la mezcla de poderes termina por corromper. ¿Poderes? ¿Saberes? Yo ya no sabría cómo llamarles si de eso se tratara... Pero yo creo que para Manuel se trata más de recubrirlos. Si no, no hay misterio. Y en la alquimia afirmaban que más de la mitad de lo que se tenía en saber se convertía en poder por el misterio. Entonces hay que hacer un poquito de mezclas, como las de Ramírez Roque, y ponerse a jugar con las tradiciones y sus íconos. Contar nuevas historias. De la literatura, un personaje; de la religión, un símbolo; de la artesanía, un saber-hacer. Se trata para él la pintura de armar escenas en todos sentidos. Pero no en el sentido tradicional. No hay que contar las cosas como pasaron. La narrativa ha dejado ya de ser lineal. Sobrepocisiones.
En esto se asocia quizás a ese espíritu neobarroco contemporáneo inspirado por mentes como la del cineasta Peter Greenaway. Bien puede ser, cuando las cosas que se enciman terminan por velar y ser veladas en esa sensual y aterradora complicidad que la materia establece consigo misma al volverse complaciente. Es ese momento justo, el que un buen artista sabe aprovechar para hacer que las cosas se encimen, se burlen y él reírse. Ángel Manuel Ramírez Roque (1954) es cubano.

Galería Habana México

Tel: 52 50 61 57

www.galeriahabanamexico.com

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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