| ace más de un siglo el abate benedictino Dom Pierre Pérignon, “padre espiritual de la champaña", concibió en la abadía de Hautvillers, gracias al temple de su oficio religioso y a su inteligencia sensitiva, un método mediante el cual una segunda fermentación del vino, provocaba un efecto espumoso. Su talento, además, lo llevó a mezclar distintos tipos de uvas. En honor a su genio la marca Moët & Chandon decidió bautizar con su nombre la champaña elaborada con los frutos de las cosechas que juzgan “más excelsas" de los campos más antiguos y mejor ubicados de la región vitivinícola en Francia.
La champaña cuya botella luce la etiqueta Dom Pérignon ofrece, a diferencia de cualquier otro vino del mundo, la garantía de contener exclusivamente el líquido que representa el equilibrio climático perfecto de dos variedades de uva: la chardonnay y la pinot noir. Este fenómeno no se logra todos los años. Si las cosechas no alcanzan los estándares exigidos, la Dom Pérignon no se envasa.
La añada del 95 alcanzó las expectativas de la rigurosa selección requerida por la marca para fabricar este vino espumoso, cuyo reposo dilató ocho años. La dedicación, la magia de la alquimia y siglos de experiencia son garantía de la calidad del producto, cuya exclusividad se expresa no sólo en la fecha de su producción, sino en el estilo particular Dom Pérignon con que fue elaborado. El vino de color amarillo, huele al dulce de la miel y las frutas. Su sabor mineral y afrutado lleva el recuerdo de la uva potente y redonda. Persiste y vibra.
En colaboración con cinco artistas de la cámara que trabajan para la agencia Metis, Moët & Chandon decidió inmortalizar el vintage 95, abriendo juego a la fotografía, medio capaz de establecer una analogía simbólica, donde cada imagen representa el vínculo del vino con el tiempo. La fuerza de la naturaleza nutriendo cada cosecha de manera distinta; los matices del fruto en respuesta a los temporales, la temperatura, la jerarquización de los artesanos más cuidadosos y el proceso de añejamiento son representados por la lente de cada artista en piezas cuyo placer visual trata de abstraer el deleitoso sabor de esta champaña como un presente histórico con que se conmemora el Dom Pérignon 1995.
La Taberna del León, Au Pied de Cochon, Rivoli y Les Moustaches en el Distrito Federal, Las Ventanas al Paraíso en Baja California Sur y el Café des Artistes en Puerto Vallarta son, a partir del 2 de octubre de 2003, parte del exclusivo club de Les dépositaires de l’éspirit et des millésimes Dom Pérignon, creado en Francia para destacar lo mejor del arte culinario mundial. |