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isla descubierta en 1525 por el navegante español Álvaro
de Saavedra en aguas territoriales de la Nueva España y que México
hereda con su Independencia e inclusive ocupa, ¿es realmente francesa?
Esta es la interrogante que el documental “Clipperton: isla de
la pasión" lanza respaldado por una profunda investigación
histórica. A lo largo de 52 minutos la atención del espectador
permanece enfocada en imágenes espectaculares, interesantes entrevistas
con investigadores y diplomáticos, y el relato ágil en
la voz de Pedro Armendáriz.
No es la primera vez que Manolo Arango,
filántropo, empresario y
promotor inmobiliario exitosísimo, plasma su afición por
el cine documental: hace 25 años obtuvo dos premios Óscar
de la Academia por el cortometraje “Centinelas del silencio",
un recorrido aéreo por las ruinas de las civilizaciones antiguas
en el territorio mexicano. En esta ocasión su equipo estuvo formado
por Bob Amram (dirección), Pedro Armendáriz (narración),
Brad Smith (edición), Diego Herrera y Robert Neufeld (música)
y Martín J. García-Urtiaga (productor asociado).
Para algunos será el primer contacto con la fascinante historia
sobre la isla de escasos 10 km2, ubicada a 1 248 km al sudoeste de Acapulco.
Su nombre corresponde al del pirata inglés John Clipperton quien
la bautizó así en 1705 cuando creyó —falsamente— haberla
descubierto.
Ante el reclamo de la isla por parte de Napoleón III,
Porfirio Díaz
envió una guarnición militar para protegerla. La disputa
con Francia duró 22 años y fue resuelta por el fallo de Víctor
Manuel III, penúltimo Rey de Italia, quien se pronunció a
favor de Francia. Años después, en 1944 el presidente Roosevelt
invadió Clipperton, sin éxito. Incluso, el guardafaros llegó a
proclamarse rey de este pequeño atolón rodeado por un filoso
anillo de coral en cuyo centro una laguna salobre es producto de una erupción
volcánica.
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