Sala Maya

Nuevo recinto de una gran cultura
Por Felipe Solís, director del MNAH   Fotos: Víctor Benítez
Vista general de la nueva Sala Maya. Curadora: Amalia Cardoz de Méndez; museógrafa: Patricia Real Fierros.

as expectativas del público finalmente se cumplieron. La tarde del jueves 10 de julio, se reabrió la nueva sala, dedicada a exhibir el mundo maya en el Museo Nacional de Antropología. En efecto, por más de dos años se llevaron a cabo intensos trabajos de remodelación, que lo trasformaron en el más elegante y espacioso recinto, dedicado a mostrar los testimonios materiales de una cultura prehispánica.

El reto no había sido fácil. Se tenían como referencia las presentaciones museográficas tanto en el antiguo edificio de las calles de La Moneda, como en la sala anterior, cuyo discurso científico se debía a investigadores tan connotados como Alberto Ruz Luhillier, descubridor de la tumba del Templo de las Inscripciones. Pero han trascurrido casi cuarenta años y había que mostrar, además de objetos novedosos, los avances en las investigaciones llevadas a cabo en todo el mundo maya. Era imprescindible comunicar a los visitantes el notable cambio ocurrido a partir del desciframiento de la escritura maya y de las lecturas epigráficas que hoy nos permiten conocer a los gobernantes de los antiguos sitios, sus linajes y su participación en eventos históricos peculiares.

En el guión museográfico participaron, además de la curadora de la sala, destacados investigadores de campo, que enriquecieron las propuestas académicas materializadas en un proyecto de exhibición de gran armonía y equilibrio visual.
El visitante se encuentra con novedosas vitrinas de notable trasparencia y amplitud como la dedicada a los cilindros palencanos. La luz natural que se filtra por detrás da un espléndido marco de referencia a los objetos y cumple su propósito: impedir sutilmente que el público avance de inmediato al subterráneo donde se halla la tumba de Pacal o vaya al jardín sin realizar el recorrido propuesto para la sala.

Alrededor de 700 objetos arqueológicos originales se exhiben en luminosas y elegantes vitrinas, capelos y pedestales. Muchos de ellos nunca se habían mostrado al público. Para muestra tenemos el magnífico relieve con dos personajes jugando a la pelota, al inicio del recorrido de la sala; el conjunto de cerámicas ceremoniales procedentes de Calakmul, en Campeche o la ofrenda funeraria del búho en la antesala del entierro de Pacal, dedicada a mostrar los diversos ritos y ceremonias mortuorias llevadas a cabo por los mayas.

 
Sala Maya
Museo Nacional
de Antropología e Historia
Reforma y Gandhi
México, DF, 11560
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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