Rivelino

Respuestas infundadas
Por Marcela Quiroz Luna    Fotos: Jorge Ávila
Interiores V, 2003. (a la izquierda) Cerámica de alta temperatura, 158 x 40 x 17 cm. A la derecha, Interiores IV, 2003. Cerámica de alta temperatura, 156 x 37 x 17 cm.

o primero sería tratar de describir. Porque para escribir de lo cierto se ha de hacer desde el recuerdo atendiendo respuetuoso al momento en que éste se convierte en palabras. Así... había un cuadro en vertical que arriba tenía como heridas. Sí. Exactamente eso eran: seis heridas muy similares por fuera y de lejos. Por dentro, como suele pasar con los dolores, tenían sus particularidades. Aunque repito, de lejos todo parece muy armónico, como suele pasar con lo monocromático y lo que se encierra en un rectángulo. Pero es que ya nos enseñaron muchas grandes mentes que para ver bien las cosas, para conocerlas de verdad, es preciso acercarse. Entonces uno va viendo que la superficie no es lisa. Ni plana. Sino que está como tejida por atrás —uno adivina— porque lo que se ve son veintenas de cuadritos de algún metal recortado finamente, en formas muy simétricas en área y grosor. Pero resulta que los cuadritos no están pegados tampoco con los bordes lisos y parejos. Están más bien desordenados y en desniveles aun en su aparente acomodo. Entiendo. Esto será así porque así no se construye la vida, porque en el camino uno se ha dado cuenta ya de que no es tan fácil. Y uno va entendiendo.

Se trata de una historia, una historia quizá tan personal como las mañanas a solas, pero también tan universal como la soledad de la mañana, de todas las del mundo. Se sugiere uno a sí mismo por la mirada entonces, viendo la Fortaleza de Rivelino, que lo que estamos observando es un recorrido en vertical tomado desde la horizontal como cualquier topografía. Es un estudio de terreno, del terreno del alma o del terreno del tiempo, ahora de pie sobre un muro blanco, metiendo al espacio de la galería materiales ajenos a la tradición moderna pero fundantes de cualquier obra histórica. La tierra, la cerámica, los metales pulidos u oxidados, algunas maderas, arenas, pigmentos orgánicos, procesos de tiempo y destrucción propia del material sobre sí mismo y sobre éste algunos trazos a veces, o formas básicas cargadas de simbolismos bien reconocibles. Y a raíz de estos, construcciones, divisiones sobre la horizontal en tercios compositivos, tejidos, armados, sumas, roturas, incisiones, balanzas, relatos, puntajes y equivalencias.

 

Galería Óscar Román

Julio Verne 14, Polanco
México, DF, 11560
Tel: 5280 0436

www.arte-mexico.com/romanosc

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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