Tejidos
I, II y III es el título de la serie de tres fotografías
firmadas por Víctor Benítez —colaborador de Casas & Gente
desde 1997— quien se aleja de la fotografía de arquitectura
e interiores para explorar una posible relación entre el cuerpo
y la fruta. Así, horada una pitahaya para introducir en su
centro blancuzco la punta de una lengua roja como la cáscara
de la fruta yucateca. Los tejidos se comparan, se asimilan; las papilas
son semillas o las semillas, papilas liberadas.
Con un corte oblongo, y no circular como el primero, retira ahora el
corazón de un kiwi. Ahí, en un extremo del hueco flota
un ojo color miel. Antifaz éxotico (la fruta proviene de China),
su pulpa verde imita el iris. Ahí también hay zonas traslúcidas
y mate, filamentos pálidos y oscuros que irradian de un centro.
En la tercera foto Víctor rebana finamente una toronja y en
el centro, donde debería estar la médula, se asoma la
punta de un pezón. Aquí importa el detalle creado por
la manera en que la luz atraviesa el jugo encapsulado en esas burbujas
como gotas, en cuyas orillas surge cierta evocación a los bodegones
flamencos del siglo XVII.
Inquietantes y mórbidas, estas imágenes formaron parte
de un concurso-exposición singular, convocado y patrocinado
por el exportador de fruta francés radicado en México,
Laurent Chabres.
En el concurso realizado con la ayuda de la embajada de Francia, donde
fungieron como jurados la fotógrafa Laura Cohen y el autor especialista
en el tema, Jean-Claude Lemagny, participaron 298 fotógrafos
que trabajan en este país. Víctor Benítez obtuvo
una de las 12 menciones honoríficas.
El Cuerpo y la fruta se convirtió en una exhibición itinerante
cuya última fecha se llevó a cabo en la prestigiada galería
parisina Baudoin Lebon, del 26 de junio al 26 de julio de este año.
Un estupendo catálogo editado tanto en español como en
francés reúne el trabajo de los premiados. En la página
58 deslumbran las fotografías de Benítez.
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