ay
objetos que nos hacen viajar en el tiempo trasportándonos al
entorno para el cual fueron creados. Durante la primera expansión
de Versalles en el siglo XVII, Luis XIV comisionó la ambientación
de su palacio a los mejores artistas. Esta mesa, realizada c. 1660 en carey,
marfil y madera, ha sido atribuida acertadamente al holandés Pierre
Gole (1620-1684), el ebanista más importante de la primera mitad
del reinado del Rey Sol, que llegara a París muy joven a trabajar
como aprendiz del maestro Adrien Garbant, para convertirse en 1665 en maître
menusier en esbaine ordinaire du Roy. Golle fue un especialista en motivos florales realizados en marquetería
utilizando maderas y otros suntuosos materiales como carey y marfil.
Su intención era reproducir los efectos del trabajo florentino
conocido como pietra dura.
Esta mesa es una muestra sorprendente de su
talento, y por su decoración
puede considerarse como un claro ejemplo del estilo Luis XIV en su fase
temprana. Su cubierta rectangular tiene un panel oval flanqueado por
arabescos y lazos intercalados y el borde exterior presenta elementos
frutales y
florales suspendidos en listones y medallones. Tiene un solo cajón
con incrustaciones ovales y repite los arabescos en las esquinas dejando
al centro una chapa para llave de bronce sobredorado. Las patas tienen
forma de columnas dóricas cuyas estrías son simuladas mediante
incrustaciones de marfil; los capiteles y bases de bronce se unen por
un travesaño en forma de H que descansa sobre patas de bola.
Esta asombrosa
pieza formó parte de la colección de Marina
Picasso y ahora la galería Pelham —casa establecida en Londres
desde 1928— ofrece este mueble digno de un rey que seguramente encontrará un
nuevo palacio en el siglo XXI, donde podrá hacer alarde de su importancia,
belleza y, por qué no, también de su edad.
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