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historia de Longines se remonta a 1833 cuando Auguste Agassiz funda en
Suiza el Comptoir Raiguel Jeune & Cie, junto con Florian Morel y Henri
Raiguel. No sería sino hasta 1866 cuando Ernest Francillon, sobrino
y sucesor de Auguste, adquiere un terreno para establecer la fábrica
detrás del río Suze, en un lugar llamado Le Longines, que
la casa adoptaría su nombre actual. Desde entonces Longines no
sólo se ha caracterizado por la elegancia de sus diseños
sino por su gran importancia en el mundo de los deportes como lo avalan
125 años de cronometraje en olimpiadas y juegos mundiales, y el
haber fungido como cronómetro oficial en el vuelo de Charles Lindbergh
en solitario, de Nueva York a París, en 1927.
Evidenza, la nueva colección de Longines, se inspira en un reloj
de 1925, aunque su forma de tonel se remonta a un modelo aparecido en
1911. Tan sólo con verlo, nos trasladamos a los años veinte,
a la época del jazz, de los inicios del cine sonoro, de los convertibles
y de un estilo de vida audaz, de una elegancia rutilante y una distinción
despreocupada. Tiempo grabado en los recuerdos y en un sinnúmero
de películas y sus estrellas doradas. Es por eso que la imagen
de esta casa relojera hoy se encuentra representada por dos clásicos
del cine: Audrey Hepburn y Humphrey Bogart, cuya gran categoría
se prolonga al Longines en forma de tonel que lo acompañaba en
la inolvidable Casablanca.
De acero inoxidable, así como de oro amarillo o rosado de 18
quilates, con cristal de zafiro inrayable que protege una esfera flinquée
plateada con números árabes o romanos en el estilo de la
época, marcados por manecillas azuladas y pulsera de metal o correa
de cuero marrón, Evidenza traslada la elegancia de ayer a nuestros
días para crear en conjunto, un clásico.
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