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n coloso de la arquitectura vanguardista le abre las puertas a una de
las colecciones contemporáneas más coloridas y representativas.
El museo Guggenheim de Bilbao del arquitecto F. Gehry presenta De Jasper
Johns a Jeff Koons: cuatro décadas de arte de las colecciones Broad,
organizada por Los Angeles County Museum of Art, con alrededor de 120
obras de 20 artistas. Eli y Edythe Broad han reunido desde los setenta
una de las mejores colecciones de arte contemporáneo de Estados
Unidos y junto con The Broad Art Foundation suman más de mil piezas
de más de 150 creadores, con diversos estilos surgidos a partir
de la ii Guerra Mundial.
Jasper Johns y Cy Twombly, dos artistas de esta exhibición, tratan
de desaparecer el límite entre el arte y la vida cotidiana por
medio del uso de elementos figurativos y objetos triviales, con lo que
sientan las bases del arte pop, movimiento de finales de la década
de los cincuenta, al cual los Broad han puesto especial interés.
Muestra de ello son las más de 25 piezas de Roy Lichtenstein,
con su característico estilo alusivo al cómic, con dibujos
planos y coloridos; las obras de Andy Warhol y su crítica a la
sociedad consumista norteamericana a través de sus iconos más
representativos; Ed Ruscha y su afán de plasmar frases que lleven
a la reflexión, así como trabajos de artistas relacionados
con el pop como Charles Ray, Cindy Sherman y Jeff Koons, creador de Puppy
(1992) obra que forma parte de la colección del museo.
El arte alemán de los últimos treinta años representado
por Bernd y Hilla Becher, Andreas Gursky y Anselm Kiefer constituye otro
núcleo de interés en las colecciones Broad. Kiefer ha sido
asociado frecuentemente al neoexpresionismo, término que identifica
las obras de un grupo de artistas norteamericanos de los años ochenta.
La muestra finaliza con lienzos de John Baldessari y su arte conceptual;
de Jean- Michel Basquiat, famoso por sus graffiti en las calles y el metro
neoyorquinos y Ross Bleckner, pintor místico, consolidado en los
primeros tiempos del SIDA.
Se trata de una exposición que rara vez se puede apreciar, con
obras llamativas y vibrantes de la segunda mitad del siglo XX. Visitarla
es entrar a un mundo fuera de lo cotidiano hecho de lo cotidiano.
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