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el concepto de las vacaciones como una simple evasión es la tendencia
del nuevo milenio. Estamos todos tras el descanso perfecto, que tenga
un impacto perdurable en la salud vista de una manera holística,
es decir partiendo de la premisa de que el cuerpo, la mente y la emoción
forman un todo indivisible. La conciencia es otra, más amplia,
y el SPA (salus per acquam) la despierta a través de los sentidos.
Del olfato que se llena de lima, flor de naranjo y eucalipto; del oído
que percibe los sonidos relajantes de una música muy dulce con
notas orientales y cantos de pajaritos y del tacto de manos prodigiosas,
bien entrenadas en tocar el cuerpo para sanarlo o hacerlo más bello,
surge el bienestar total. Estamos en Nuevo Vallarta, en el hotel Grand
Velas, All Suites & Spa Resort. El hotel, con 161 suites equipadas
con camas comodísimas, terracitas que se abren al océano
Pacífico y baños de mármol blanco con tina de hidromasaje
eleva el concepto all inclusive a las nubes.
Al Grand Velas se puede ir por el clima divino de Nuevo Vallarta, los
campos de golf a los alrededores, la estupenda comida que se disfruta
en dos restaurantes gourmet y uno de cocina realmente internacional ubicado
frente al mar o la belleza de sus instalaciones incluida la alberca más
grande, limpia y atractiva imaginable, dividida en tres secciones, cada
una con diferente temperatura: 30°, 25° y al tiempo. Pero lo más
importante, la razón por la que estamos aquí es el spa.
Llegamos a la recepción perfumada donde nos asignan una stewardess
que nos acompaña al área de hidroterapia para mujeres (los
hombres tienen sus propias instalaciones). Iniciamos el Ritual Grand Velas.
Se trata de calentar y enfriar el cuerpo alternadamente para promover
la desintoxicación, la buena circulación y, por supuesto,
la relajación, nos dice Diana Mestre, responsable del spa. Del
baño de vapor con lámpara de cromoterapia pasamos a la regadera
de presión. Descansamos un momento en una tumbona con un vaso de
agua de clorofila y un cuello caliente con olor a clavo. Sigue el sauna
con su cuarto de inhalación de eucalipto, después la regadera
suiza de agua fría. Pasamos al jacuzzi caliente y a la tina de
hidroreflexología donde los chorros de agua nos dan un masaje de
pies y piernas. Finalmente, tres minutitos en la laguna de agua helada
y vasoconstrictora nos reviven y estamos listas para el tratamiento previamente
seleccionado con ayuda de la especialista.
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