La Terraza: segunda pista de
Le Cirque
Por: Nicolás H. Sánchez-Osorio Fotos:Enrique Uranga
Espacio de transición: en este corredor flanqueado por un murete en mármol Rainforest de la India donde descansan los espejos que imitan reflectores, se han colocado mesitas para dos. Simpáticas cafeteras y teteras fueron esculpidas en los arbustos artificiales.

uienes hayan pensado que por ser un restaurante de famas legendarias, Le Cirque es un sitio solemne, no podrían estar más equivocados. Festivo y gozoso, el ambiente ejerce su magia dibujando sonrisas en todos: comensales y meseros, hostess y chefs. “Es un lugar que te pone bien": es la opinión generalizada; y todo se conjuga para lograr este efecto: el espacio, creación de Adam D. Tihany, los elementos de la decoración donde cada lámpara, los terminados del mobiliario, los detalles arquitectónicos o el color de los mármoles intrigan por su belleza; la gente, que si no es muy muy bonita, es muy muy famosa; la comida estupenda y los postres divinos tienen mucho qué ver con la atmósfera jubilosa.

Estamos en Le Cirque y hoy no sólo nos sentimos como niños, sino que los trajimos con nosotros porque comemos en la terraza (en el salón principal no se acepta a menores de 12 años). Es domingo a las once de la mañana, día y hora cuando se despliega el espectáculo del brunch que habrá de deleitar a cientos de privilegiados hasta las seis de la tarde. Es la Pascua y además de los monos de aluminio de Rafael Álvarez que parecen retozar sobre cubos de metal y vidrios de colores saludando a los recién llegados a la terraza, Régis Monges, chef repostero, ha creado gigantescos huevos de chocolate con conejitos, tambores, pelotas, máscaras y otros juguetes del riquísimo dulce.

La transición entre el elegante comedor y la alegre terraza cubierta por una estructura de metal y vidrio colocada muchos metros por encima, está marcada por un pasillo donde se han puesto algunas mesitas para dos a lo largo del murete de piedra. Éste se interrumpe a tramos por espacios decorados con “arbustos" podados en la figura de simpáticas teteras y cafeteras. Ahí también están los “reflectores", espejos ovalados que anuncian el lugar exacto donde se ha montado la carpa. En esta ocasión son dos y muy rojas. Del centro penden sendos candiles con cilindros y bolas de vidrio naranja y amarillo diseñadas por Adam Tihany, gran artífice creador de los espacios donde se desarrolla el magno espectáculo de Sirio Maccioni, maestro de ceremonias de los tres restaurantes Le Cirque (Nueva York, Las Vegas y México, DF).

Bajo las carpas, 40 mesas cubiertas con manteles blancos se despliegan sobre el piso donde cuadritos de mármol naranja, gris y verde forman curvas de colores. A lo largo de un lambrín de madera de tzalam se han dispuesto las mesas con el mejor buffet de la ciudad: ostras, roast beef, terrinas y patés trufados, gazpacho, sopitas, ravioles orientales, pastas italianas, ensaladas y una variedad de pasteles y postres para morirse de lo bonito y de lo bueno. Los ojos se sorprenden, el paladar se recrea. Aquí todo es alegría… como en los mejores momentos de una función de circo.

Galerie Pierre M. Dumonteil
38 rue de l’Université
París 75007
Tel: 42 61 23 38   Fax: 42 61 14 61
www.sculpturesworld.com
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

Suscripción en línea

 
Suscríbase | Contenido | Regresar al Inicio
 
Contacto
Envíenos sus Comentarios