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galería parisina Pierre M. Dumonteil, fundada hace unos veinte
años, se especializa en la escultura figurativa francesa desde
1895 hasta nuestros días, y se ha enfocado en dar a conocer el
talento de los escultores, que, inspirados en la fauna de las antiguas
colonias francesas africanas y orientales, han sido llamados Les Grands
animaliers du xixè.
Tal es el caso de Georges–Lucien Guyot (1885-1973), uno de los artistas
más importantes de esta corriente, famoso tanto en Francia como
fuera de ella por su diverso bestiario donde abundan felinos, monos y
osos, principalmente. Apasionado estudioso de la conducta animal durante
toda su vida, Guyot supo retratar el temperamento de las fieras que tanto
le fascinaran en espléndidos bronces.
François Pompon (1855-1933), hijo de un artesano ebanista de Saulieu,
famosa ciudad de talladores en piedra, estudia en l’École
des Beaux Arts de Dijon, y aprende su oficio trabajando arduamente e integrando
el sentimiento y la sensibilidad a sus piezas que continuó realizando
en su minúsculo taller de París. Ahí entraría
en contacto con quienes transformaron el París del Segundo Imperio
y le comisionaron diversos trabajos en cantera, material que dominó
y en el que imprimó su particular talento como tallador.
Trabajó en el taller de Auguste Rodin quien profetizó su
futuro éxito: “tú serás un gran artista",
le dijo a François Pompon en 1908 al ver uno de sus proyectos.
En el Salón de Otoño, 1922, la escultura Oso blanco le trajo
gran reconocimiento del público y de la crítica especializada.
Trabajó disciplinada y apasionadamente hasta su muerte, legando
al Estado casi tres-cientas obras que se encuentran ahora en el museo
de la ciudad de Dijon, capi-tal de su natal Borgoña.
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