| a
plata y el ingenio de sus maestros plateros, tesoros ambos de México,
se exaltan en la exhibición itinerante presentada con gran profesionalismo,
dedicación y respeto en seis ciudades norteamericanas, Maestros
de la plata-William Spratling y el renacimiento de la plata mexicana.
La muestra se acompaña de un catálogo muy completo e infaltable
en las bibliotecas de todos los interesados en el tema.
A través de más de cuatrocientas piezas realizadas de 1930
a nuestros días, la exposición curada por Penny Chittim
Morrill, organizada por el Museo de Arte de San Antonio y patrocinada
por Russell Hill Rogers Fund, traza la trayectoria de William Spratling
y los cambios que su influencia aportó a la tradición platera
de México. Además de los objetos creados por Spratling,
hay piezas firmadas por unos veinte de los mejores orfebres que han trabajado
en México, como Héctor Aguilar, Ana Brilanti, la familia
Castillo, Antonio Pineda, Margot de Taxco, Jean Puiforcat, Matilde Poulat,
Salvador Terán y la casa Tane.
William Spratling nació en Nueva York, creció en Alabama
y vivió en Nueva Orleans donde frecuentaba círculos de intelectuales.
Ahí conoció a los escritores John Dos Passos y William Faulkner
con quien publicó un libro, Sherwood Anderson and Other Famous
Creoles, en 1926. Después de su visita a México en ese mismo
año, Spratling regresaría durante los veranos de 27 y 28,
para instalarse definitivamente en este país en 1929.
La historia de cómo llegó a Taxco es algo complicada y
en ella intervienen personajes como el entonces embajador de EU en México,
Dwight Morrow. La intención de éste último de hacer
un regalo especial a la ciudad de Cuernavaca le dio la idea a Spratling:
¿qué tal unos murales para decorar el Palacio de Cortés,
realizados por su amigo Diego Rivera? El pintor, agradecido, regalaría
a Spratling dos mil dólares con los que adquirió una casa
en Taxco.
|