OLIVIA GORRA
La belleza y las palabras
Por: Jorge Martín Salazar Ojeda Fotos: Maritza López
 
El Metropolitan Opera House recibe después de 20 años a una soprano mexicana en el papel de Liú, una esclava china de la ópera Turandot.
Peinado: Fabrice Milbach
Maquillaje: Ma. Elena Larrañaga

o nací con la luna de plata. / Y nací con alma de pirata. / Yo he nacido rumbero y jarocho, trovador de veras. / Y me fui lejos de Veracruz…, dice la canción Veracruz, escrita por Agustín Lara. Y si bien podríamos encontrar aproximaciones entre este compositor y la cantante de ópera Olivia Gorra, sin duda la más destacable sería precisamente el amor a la música.

Dueña de una técnica vocal refinada y de un timbre seductor, Oliva Gorra nació en Coatzacoalcos, Veracruz, en el seno de una familia de limitados recursos económicos, por lo cual tuvo que hacer grandes esfuerzos para realizar su vocación artística.
OG: La señora Diana Jiménez reunió a un grupo de jóvenes que prometían tener una buena carrera en la ópera, y nos dio la oportunidad de tomar clases con maestros especialistas en bel canto, en Coatzacoalcos. Gracias
a ella y al apoyo de mis padres me atreví a tomar el camino de la ópera.

Segura de sí misma y desenvuelta, Olivia no se considera una diva, aun cuando ha actuado en los más renombrados escenarios de México y Estados Unidos. Más bien se considera afortunada, pues su voz es un regalo que se le ha otorgado para dar mensajes al mundo.
Gorra posee el instrumento más bello del mundo: la voz, y por supuesto lo ha entrenado adecuadamente. Yo inicié mis estudios de canto en la Escuela de Valores Artísticos AC; después fui a la Escuela Superior de Música en la Ciudad de México. Más adelante estudié en Nueva York en The Manhattan School of Music.

Para la soprano, además de los estudios, lo más importante son la disciplina y la pasión. Hay que empezar con la disciplina y luego, si quieres ofrecerle al público un espectáculo digno, debes entregarte. Para lograr esa mayor expresión, esta cantante se prepara no sólo en vocalización, también hace un poco de ejercicio, trabajo de respiración y expresión corporal, porque considera que cantar no sólo es emitir un sonido, hay muchas cosas más qué hacer.

La entrega hacia su público y la sensibilidad que transmite, le han abierto las puertas de escenarios como el Metropolitan Opera House en Nueva York, que desde la participación de Guillermina Higareda, hace 20 años, no recibía a una soprano mexicana.
LG: ¿Le llamas suerte a esta oportunidad de presentarte en el Metropolitan?
OG: Le llamo trabajo constante, porque las audiciones son una parte muy importante en la carrera operística. La carrera depende de muchísimas cosas, no nada más es el canto y el talento, también tiene que ver el amor al arte. Por ejemplo, para cantar en el Metropolitan Opera House tuve que audicionar… una, dos… tres veces —recuerda—, porque esto no es cuestión de suerte sino de tesón y voluntad.
LG: ¿Qué piensa Olivia Gorra de la crítica?
OG: Considero que no hay crítica buena ni mala, simplemente son evaluaciones. Algunas veces me mandaron decir: "te falta trabajar en tal parte de tu registro", entonces yo intentaba disciplinarme y arreglarlo. Si Callas lo hizo muchas veces, por qué yo no.
Entregada de lleno a su carrera, entre ensayos, viajes y relaciones públicas, pasa la mayor parte del tiempo fuera de casa. Invierte muchas horas, sobre todo en los ensayos, por lo menos les dedica dos a diario: una para vocalizar o cantar y otra para memorizar. Un cantante de ópera necesita mucho ensayo y ahí es donde nos va mal porque mi hijo me dice: "¡mamá ya te vas otra vez y no te voy a ver!"

LG: ¿El sacrificio vale la pena?
OG: Sí. Todo el tiempo es sacrificio, pero si Dios te dio un don para compartirlo, hay que hacerlo; es un compromiso. Cuando me veo en un escenario, digo: sí vale la pena; siento un descanso; me digo que ese es mi destino, estar ahí para dar lo mejor de mí misma. Me siento extasiada, es maravilloso.
Definitivamente los logros para esta cantante apenas empiezan. Si bien se identifica con La traviata, de Verdi, y con Lucia de Lammermoor, de Donizetti, Gorra no olvida sus raíces populares. Le gustan las canciones de Juan Gabriel, Michael Bolton, Manuel M. Ponce, Tata Nacho, María Greever y Agustín Lara. A veces, al interpretar un aria, al pensar un poco en lo popular, Olivia reflexiona. Entre sus proyectos está cantar en La Scala de Milán. Inicia su gira en abril y empieza con audiciones, aprovechar el momento y seguir avanzando, aquí no termina todo, al contrario...

 
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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