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Royal Ontario Museum de Toronto, Canadá, presentó la primera
exposición mundial del llamado The James Ossuary, un osario del
siglo I, recientemente descubierto que pudo haber contenido los huesos
de Santiago, el hermano de Jesús. El descubrimiento fue anunciado
el 21 de octubre de 2002 en una conferencia de prensa que tuvo lugar en
la Biblical Archaeology Review de Washington.
El osario es un cofre pequeño de piedra caliza color arena con
un peso aproximado de 20.45 kilogramos, similar a otros que han sido encontrados
en los alrededores de Jerusalén, pero con una gran diferencia:
los caracteres grabados sobre uno de sus lados. Veinte letras escritas
en arameo, y que como todas las lenguas semíticas se lee de derecha
a izquierda: ¡Yaacov, bar Yosef, achoui di Yeshua! ¡Jacobo
(que puede ser traducido también como Santiago), hijo de José,
hermano de Jesús!" Por el dibujo de las letras podría
establecerse como fecha probable entre los años 20 y 70 de nuestra
era, coincidiendo con el martirio de Santiago, quien fue lapidado en el
templo de Jerusalén hacia el año 62.
En
un artículo aparecido en la Biblical Archaeology Review, Andre
Lemaire, experto en epigrafía hebraica y aramea, escribió
que ¡es muy probable que se trate del osario de Santiago del
Nuevo Testamento!" Si dicha afirmación es correcta, el osario
sería la primera prueba arqueológica de la existencia de
Jesús.
La inscripción no presenta restos de pigmentos modernos o huellas
de utensilios contemporáneos.
Respecto al tratamiento de conservación de las grietas que resultaron
en el desplazamiento, fueron unidas por la conservadora Ewa Dziadowiec,
especialista en piedra y cerámica, usando resina a base de PVA
(polyvinyl acetate). Las hendiduras se rellenaron con una mezcla de resina
y compuesto cuya contextura fue determinada sobre la marcha por la misma
conservadora. Se añadió pigmento mineral al compuesto para
que la reparación tuviera el mismo color que el osario. Sin embargo,
se tomó todo el cuidado para que la reparación no resultara
adulterada" de ninguna forma.
Los osarios eran una costumbre judía practicada en la época
de Cristo. Los judíos, especialmente los fariseos, acostumbraban
hacer un segundo entierro al transferir los huesos de la primera sepultura
a un osario o urna que luego era depositado en el sepulcro familiar.
El origen de este osario podría situarse en los alrededores de
Jerusalén, un área densamente poblada asentada sobre numerosas
grutas y cuevas subterráneas que tal vez fueron usadas como sitios
de enterramiento. Es evidente que el osario permaneció en la obscuridad
durante siglos y los especialistas deploran el que haya sido extraído
de su contexto original.
De cualquier modo es difícil quedarse indiferente ante un descubrimiento
notable por el hecho de haberse encontrado por primera vez en la historia
una huella epigráfica del nombre de Jesús. Lo que sin duda
dará pie a nuevas controversias sobre el espinoso tema de los hermanos
de Jesús y la virginidad de María.
Al presentar el osario al público, El Royal Ontario Museum de Canadá
propone una visión equilibrada sobre las controvertidas reivindicaciones
acerca de su autenticidad, historia y significado, desde una perspectiva
social y científica. El osario ha sido expuesto como pieza única
en un marco adecuado, tomando en cuenta la actitud reverente de numerosos
visitantes, por tratarse del relicario del patrón de la primera
iglesia cristiana de Jerusalén.
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