Maravillas y curiosidades
El histórico juego entre objetos y deseos
Por: Marcela Quiroz Luna Fotos: Antiguo Colegio de San Ildefonso
La historia (Alegoría) Procede de la Antigua Biblioteca Turriana, autor desconocido, siglo xviii, óleo sobre tela, México, 121 x 96 cm, Biblioteca Nacional/UNAM

esde que las cosas existen el hombre se siente un poquito más seguro. Un poco menos solo y un poco más sabio. Porque las cosas existen para conocerse con el secreto y ambicioso deseo de poseerlas de alguna forma por el tiempo que sea, con el tacto, con la vista, con la mente, incluso con la memoria. Porque entre la pasión científica y la pasión irracional la línea es tan fina que muchas veces no sabemos si creer en las maravillas o intentar explicarlas.

Maravillas y Curiosidades. Mundos inéditos de la Universidad, muestra curada por el maestro Miguel Ángel Fernández en las salas del Antiguo Colegio de San Ildefonso es un asombroso entramado curatorial y museográfico sobre el que se dibuja como mapa increíble la avidez de la mente, del cuerpo y del alma por encontrar la explicación del mundo exterior en el devenir que bien que mal, respeta más a un fósil que a su estudioso. De ahí los gabinetes como restos de mundos extintos, aparentemente inconexos, de los que sólo quedan vestigios.

 
Rincón del gran gabinete de historia natural montado para la muestra curada por el maestro Miguel Ángel Fernández.   Vista parcial de la ambientación museográfica que evoca el Gran Salón de la Academia de San Carlos.
     

El objeto del deseo se mueve de una a otra vitrina preguntando... nunca satisfecho, sigue acumulando. De ahí la práctica del coleccionista. De ahí el ansia del que colecta y recolecta. Nunca es suficiente. Freud tuvo interesantes teorías sobre este tan humano comportamiento, con el que pudiéramos representar a que aquél que acumula y tiene un vacío que llenar. Y ese vacío es y ha sido el móvil de vida de generaciones tras generaciones de estudiosos, apasionados y simples curiosos. Esta muestra, en la que lo que se busca es hacer una crónica de la evolución de la Universidad en México, a través de más de 2 500 piezas de variadísimos orígenes y fines (en custodia de 24 dependencias universitarias: facultades, escuelas, institutos, direcciones y museos; e instituciones culturales y coleccionistas particulares de México y de España); es también una oportunidad para imaginar, recrear y reinventar a las personas detrás de todos esos objetos que con delicia se nos enseñan. En los gabinetes de historia natural de otras épocas, entre insectarios, frutas en cera y yeso, documentos y dibujos de expediciones botánicas. Colecciones cartográficas, instrumental de la ciencia médica, modelos en cera y estudios anatómicos.

Interior de la universidad de México , Pedro Gualdi (1708-1857) Ca. 1842, óleo sobre tela, México,
C/m: 90 x 114 cm, Museo Amparo, Puebla, Puebla.

Pinturas académicas, dibujos, medallas, manuscritos. Y la seducción continúa: ver pero no tocar, conocer pero no poseer. Así son los objetos y así somos nosotros. De acuerdo con Baudrillard seducir es morir como realidad y producirse como ilusión, tenía razón. Porque, y aquí retomamos a Calderón, si la vida efectivamente es sueño, nuestros mundos, mágicos, misteriosos o científicos y controlados, son, unos y otros, pura ilusión.
Hay que recorrer entonces las salas de un antiguo colegio con el ansia de quien quiere poseer el mundo y su historia; pero con la sabiduría de quien sabe con tranquilidad que hacerlo es imposible y que lograrlo no importa. El camino en el “cómo recorrerlo”, es el camino “del que conoce”, no del que sólo ansía conocimiento.


Antiguo Colegio de San Ildefonso
Justo Sierra 16
Colonia Centro
México, DF, 06020
Tel: 57 02 63 78
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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