|
esde
que las cosas existen el hombre se siente un poquito más seguro.
Un poco menos solo y un poco más sabio. Porque las cosas existen
para conocerse con el secreto y ambicioso deseo de poseerlas de alguna
forma por el tiempo que sea, con el tacto, con la vista, con la mente,
incluso con la memoria. Porque entre la pasión científica
y la pasión irracional la línea es tan fina que muchas veces
no sabemos si creer en las maravillas o intentar explicarlas.
Maravillas y Curiosidades. Mundos inéditos de la Universidad,
muestra curada por el maestro Miguel Ángel Fernández en
las salas del Antiguo Colegio de San Ildefonso es un asombroso entramado
curatorial y museográfico sobre el que se dibuja como mapa increíble
la avidez de la mente, del cuerpo y del alma por encontrar la explicación
del mundo exterior en el devenir que bien que mal, respeta más
a un fósil que a su estudioso. De ahí los gabinetes como
restos de mundos extintos, aparentemente inconexos, de los que sólo
quedan vestigios.
 |
|
|
|
| |
| |
El objeto del deseo se mueve de una a otra vitrina preguntando... nunca
satisfecho, sigue acumulando. De ahí la práctica del coleccionista.
De ahí el ansia del que colecta y recolecta. Nunca es suficiente.
Freud tuvo interesantes teorías sobre este tan humano comportamiento,
con el que pudiéramos representar a que aquél que acumula
y tiene un vacío que llenar. Y ese vacío es y ha sido el
móvil de vida de generaciones tras generaciones de estudiosos,
apasionados y simples curiosos. Esta muestra, en la que lo que se busca
es hacer una crónica de la evolución de la Universidad en
México, a través de más de 2 500 piezas de variadísimos
orígenes y fines (en custodia de 24 dependencias universitarias:
facultades, escuelas, institutos, direcciones y museos; e instituciones
culturales y coleccionistas particulares de México y de España);
es también una oportunidad para imaginar, recrear y reinventar
a las personas detrás de todos esos objetos que con delicia se
nos enseñan. En los gabinetes de historia natural de otras épocas,
entre insectarios, frutas en cera y yeso, documentos y dibujos de expediciones
botánicas. Colecciones cartográficas, instrumental de la
ciencia médica, modelos en cera y estudios anatómicos.
 |
Pinturas académicas, dibujos, medallas, manuscritos. Y la seducción
continúa: ver pero no tocar, conocer pero no poseer. Así
son los objetos y así somos nosotros. De acuerdo con Baudrillard
seducir es morir como realidad y producirse como ilusión, tenía
razón. Porque, y aquí retomamos a Calderón, si la
vida efectivamente es sueño, nuestros mundos, mágicos, misteriosos
o científicos y controlados, son, unos y otros, pura ilusión.
Hay que recorrer entonces las salas de un antiguo colegio con el ansia
de quien quiere poseer el mundo y su historia; pero con la sabiduría
de quien sabe con tranquilidad que hacerlo es imposible y que lograrlo
no importa. El camino en el cómo recorrerlo, es el
camino del que conoce, no del que sólo ansía
conocimiento.
|