Hugo Laurencena
METAFÍSICA DEL OBJETIVO
COTIDIANO
Por: Marcela Quiroz Luna  
Hugo Laurencena, Tiempos felices, 2002, óleo sobre tela, 120 x 180 cm.

esulta que entre percibir y representar se encierra el mundo para quien lo vive. Si lo que vemos es lo que vemos, los sentidos parecieran suficientes para aprehender de la realidad lo que a nuestra vivencia necesitemos entender como lo real. Pero si lo que parece es lo que hay en tanto que nosotros interpretamos el mundo, la realidad no existe, sólo sus imágenes en nuestra cabeza.

Pero resulta que para Hugo Laurencena percibir o representar, como excluyentes posibilidades, no son suficientes. Deconstruye la historia en sus fragmentos y la vuelve a armar poco a poquito. Como si dudara de todo, como si necesitara probarse a sí mismo la existencia de objetos tan comunes y aparentemente banales como un puro, unas canicas o tres latas vacías. Laurencena pinta y llama a las cosas por su nombre. Hasta que se encuentra con tres botellas empapeladas. Al menos eso parecen. Pudieran ser sólo papeles reconstruidos que, si bien alguna vez escondieron una botella, ahora niegan su función y alguna posible historia. Y es ahí que no sabemos ya si lo que vemos es lo que vemos o lo que vemos es lo que parece o lo que parece es lo que estuvo. ¿Lo sabe Laurencena? Yo quiero creer que no. Sólo así tiene sentido esa afanosa búsqueda de perfección técnica que evidencia su pintura en cada trazo, cada brillo, textura y contorno. No como mero hiperrealismo, sino como pregunta por la existencia. ¿Qué las cosas son, o de verdad el león no es como lo pintan?


Praxis

Arquímedes 175
Colonia Polanco, México, DF, 11570
Tel: 52 54 88 13
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

Suscripción en línea

 
Suscríbase | Contenido | Regresar al Inicio
 
Contacto
Envíenos sus Comentarios