Nikki de Saint Phalle
LA MUJER
Y EL COLOR
Por: Marcela Quiroz Luna  
 
Niki de Saint Phalle, Femme assise, Nana, 1968, poliéster estratificado, 81.2 x 63.5 x 76 .2 cm.
 
Niki de Saint Phalle, Petit Ganesh, 1997, poliéster estratificado pintado a mano, 38 x 20 x 20 cm.

os serpientes azules rodean un espejo. También hay un gato, hipopótamos de pie vueltos lámpara, una salamandra y algunos hombres. Sus “nanas" (mujeres como personajes fundamentales en su obra) parece que explotan. Los cuerpos recuerdan las de las primeras diosas de la fertilidad hechas de terracota. Todo de colores siempre vibrantes, de trazos invariablemente encontrados.

Mujeres, animales, hombres o dioses, el sello es siempre reconocible. Niki de Saint Phalle. La de la fuente afuera del Pompidou, donde parece que todo es movimiento inventado de forma caprichosa entre ella y su esposo, el reconocido artista Jean Tinguely. Y es que esta francesa (Neuilly-sur-Seine, 1930-2002 San Diego, Ca.) formada en Nueva York, cabalgó toda su vida entre los restos libertarios del surrealismo francés y la estética derivada del pop americano, todo envuelto en organismos sinuosos, siempre divertidos. Una mirada única e inconfundible que le valió en vida reconocimiento mundial, consagrada en un museo dedicado exclusivamente a su obra en Nasu, Japón inaugurado en 1994.

La Nohra Haime Gallery en Nueva York exhibió distintas piezas de Niki, incansable exploradora del material y sus combinaciones, que hacen eco de las búsquedas particulares que a lo largo de su carrera como pintora y particularmente escultora, realizó sobre la forma, la materia y su simbolismo.


Nohra Haime Gallery

41 East 57th Street
New York, New York 10022 USA
Tel : 212 888 35 50
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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