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exposición itinerante Rubens y su época. Tesoros del Museo
del Ermitage que se exhibió en el Guggenheim Bilbao —gracias
a la colaboración entre la Fundación Guggenheim de Nueva
York y el Museo Ermitage y el patrocinio de Iberdrola— reúne
una selección de óleos, dibujos y objetos decorativos del
arte flamenco del siglo xvii.
Cuando se habla del acervo del Museo del Ermitage es necesario mencionar
a su coleccionista: Catalina ii la Grande, princesa llegada de Alemania
que entre 1762 y 1796 cambió radicalmente el ritmo de la Rusia
monárquica, después de dar un golpe de Estado contra su
propio marido, Pedro iii. Déspota, pero ilustrada —poetisa
epistolar y dramaturga—, la monarca mandó ampliar el Museo
del Ermitage, anexo al Palacio de Invierno, en San Petersburgo, y reunió
en él gran cantidad de obras de diversos artistas de las renombradas
escuelas europeas, para legitimarse en el poder.
La figura central de la muestra es Peter Paul Rubens (1577-1640) —conocido
como “Príncipe de pintores y pintor de príncipes"—
tal vez el máximo representante del barroco del Flandes español
del siglo xvii. Sin embargo, Rubens —diplomático, culto y
talentoso— resulta un pretexto acertado para mostrar la obra de
sus colaboradores en su taller y discípulos quienes no desmerecen
en técnica ni temática: Frans Snyders, Antón van
Dyck, Jacob Jordaens y Jacob van Ooost el Viejo, entre los cuarenta elegidos.
La curaduría ha creado un recorrido temático que involucra
al espectador con el pensamiento barroco ligado a la mitología,
lo sacro y lo profano. En este sentido se entiende la estética
barroca como resultado de la visión del mundo, donde el dorado,
las curvas sinuosas y lo grotesco son representaciones reconocibles hasta
en las piezas decorativas de la época.
Las obras de Rubens y su época. Tesoros del Museo del Ermitage
son un repertorio del imaginario español que narra sus epopeyas
de héroes alegóricos, diosas voluptuosas y armadas invencibles.
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