La revolución CALLADA

El mundo de Luis Barragán
Por: Jorge Martín Salazar Ojeda   Foto: Héctor Velasco Facio
 
El juego de vanos y columnas en uno de los pasillos de la Casa Gilardi demuestra el
manejo de la iluminación natural del arquitecto.
  La composición de diferentes planos, en la Casa San Ángel, evidencia la textura y el colorido con el que Barragán revestía sus muros para relacionarlos con su entorno.
El arquitecto Luis Barragán (1902-1982) .

a arquitectura de Luis Barragán es magia, misterio y enigma. Memoria de Mazamitla, olor de los arrayanes de la Alhambra y límite imposible de los sueños bidimensionales de Giorgio de Chirico, pero sobre todo es silencio.
La exposición sobre Luis Barragán La revolución callada, en el Palacio de Bellas Artes, es un encuentro íntimo con la obra monumental de uno de los más grandes arquitectos de México, su vida artística, sus amigos…
Sus construcciones tienen el sabor a sandía fresca, y la piel de sus muros son explosiones de colores de una fiesta de pueblo. En la intimidad de una habitación cubierta por viguería, rodeada por muros blancos, la mirada se amplía.

Lo cotidiano dentro de una casa de Barragán se parece a la destreza con que un director artístico traduciría una partitura para la plaza de un pueblo. Y a cielo abierto bien pueden recibirse las bendiciones de los colores del maestro Chucho Reyes.
En las edificaciones del arquitecto jalisciense, mezcaleras dirigen la atención a la entrada de color rosa y esferas de vidrio distorsionan los espacios dorados de Mathias Goeritz. La acción de fotografiar sus obras es azar y encuadre. Disfrutar el horizonte envuelto por el encanto de la arquitectura de paisaje, detener el tiempo y acercarse a Barragán es posible gracias a las fotos de Armando Salas Portugal. Las fotografías capturan el infinito en la escala de grises, dibujos de luz y las perspectivas del Pedregal, allí donde el fotógrafo caminante espera el paso de las nubes para trasformar el cielo en tempestad y la arquitectura de Barragán en paisaje.

Luis Barragán construyó sus sueños en concreto; inventó jardines abiertos con jacarandas que invaden los interiores, y casas de mágicas escaleras que evocan una poesía amarilla. Luis Barragán, lector apasionado de azules, deslumbrado ante la belleza desnuda de un muro ciego, adoptó en sus creaciones el espejo de agua: el líquido que corre y se precipita como lluvia tectónica.
Hombre de mano fuerte y de trazos que describen la secuencia del salto de un caballo indómito a golpe de emociones. Arquitecto de profunda vocación por la libertad, incansable viajero de siglos y explorador de formas, vive eternamente en el vuelo suspendido de un colibrí. La revolución callada recrea sus primeros cien años de nacimiento.

Palacio de Bellas Artes
Avenida Juárez 4
Colonia Centro
México, DF, 06050
Tel: 55 12 25 93
 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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