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isterio,
sensualidad y provocación en negro caracterizan a la colección
otoño-invierno de Tom Ford para Yves Saint Laurent, Rive Gauche
prêt-à-porter.
El diseñador texano hace una propuesta casi monocromática
acentuada con el blanco o el vino. Reafirma la seguridad y fortaleza de
la mujer del siglo xxi, independiente y dinámica.
Cada diseño se ajusta a la personalidad decidida y refinada de
su portadora. Las prendas pueden lucirse en el día o por la noche
y no cesarán de atraer osadas miradas. Ford retomó el cliché
de Saint Laurent: las texturas de las telas. Combina materiales como seda,
terciopelo, raso y encajes de forma extravagante y espontánea.
Las variadas creaciones envuelven al cuerpo y se unen a la cadencia del
paso al caminar. Los plisados y el corte de las piezas generan un sutil
movimiento. Excitantes escotes se prolongan por debajo del busto y las
confecciones más atrevidas se unen por tiras que invitan a fantasear.
Las faldas y vestidos terminan justo arriba de las rodillas. Es la oportunidad
de lucir muslos torneados. Los esfuerzos invertidos en el gimnasio recibirán
su recompensa. Vuelve la tendencia de pantalones ceñidos a los
tobillos que delinean la silueta.
Tom Ford logró en esta colección resaltar las curvas y la
delicadeza femeninas despertando pasiones.
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