Casita de las

Paz para la inspiración

Por: Angélica Navarro Castillo   Foto: Enrique Uranga
La palabra Cuernavaca significa "lugar rodeado de árboles". En esta vista del pórtico desde un extremo de la piscina se percibe el verdor característico de la región. En primer plano una escultura bidimensional.

n la ciudad de Cuernavaca, a escasos kilómetros de la glorieta de Zapata, en la empedrada calle de San Jerónimo, se ubica la Casita de las Cúpulas. Este Bed&Breakfast íntimo, modesto y candoroso podría catalogarse como el refugio ideal de una pareja de enamorados.
El acariciador y agradable clima de la ciudad de la eterna primavera, se complementa con los servicios de esta casita cuyas características invitan a disfrutar de sus instalaciones por cortas temporadas o fines de semana.
Por su condición de valle, el territorio está rodeado de sierras y cordilleras. El ecosistema de la región con su rica flora y fauna, genera un microclima que emerge a las lomas, colinas y praderas —a pesar del deterioro producido por la urbanización.
La distribución de la planta arquitectónica, desde una vista aérea, tiene como centro la piscina, en sus extremos se disponen dos pequeños pabellones con habitaciones. Una hermosa puerta rústica de dos hojas con aplicaciones de herrería conduce al recibidor, es aquí donde se localiza la cúpula cubierta de talavera poblana que sugirió su nombre. En su interior, la bóveda de cañón corrido está decorada con caritas de angelitos de diversas razas que dan la bienvenida al visitante. Como telón de fondo, nubes trompe-l’oeil dejan ver un cielo despejado. Tras un pequeño pasillo están la recámara principal, la sala-biblioteca, uno de los baños y la cocina. En el pórtico se localiza el comedor frente a la piscina. A un lado del área de servicio están la recámara amarilla con baño propio y tina, así como la habitación blanca con baño.

En esta casa se puede disfrutar de un ambiente apacible. El entorno natural constituye el entretenimiento: el trinar de los pájaros, el chirriar de los grillos, el ulular de los búhos, la fragancia de las flores, la cálida temperatura. Ante estos estímulos el silencio se hace presente y con él nuestros pensamientos y emociones; encontrarse con uno mismo resulta inevitable.
Si la opción para la estancia no es la introspección, la Casita de las Cúpulas puede ser un excelente lugar para las reuniones con amigos cercanos e incluso para festejar en grande. Las recámaras están comunicadas pero pueden usarse de manera independiente. Tres parejas tienen la posibilidad de pasar un weekend sin incomodarse entre sí.

Nadar, leer, escribir o simplemente ponerse de cara al sol son actividades recomendables para acompañarse con un cebiche, un tequila y una cerveza. Si el objetivo es la relajación se puede disfrutar del masaje producido por las burbujas de la piscina. Este rincón se ha convertido en la visita obligada de escritores, artistas o simples vacacionistas que llegan a la ciudad de la eterna primavera, no sólo de la Ciudad de México sino de otras partes del mundo. Excelentes anfitriones son el personal de la casa que atiende con afecto y eficiencia a los huéspedes que deciden disfrutar la fórmula del Bed&Breakfast.

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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