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atmósfera de San Miguel de Allende está compuesta por colores
como el rojo tierra, que se derrama con frecuencia casi obsesiva por las
calles angostas y empedradas del centro de la ciudad. Las mansiones antiguas
y los patios llenos de flores hacen de las caminatas una verdadera delicia.
También se puede distinguir una gama de ocres, rosas pálidos,
duraznos, en la paleta que pinta las viejas casas virreinales. Una hilera
de cabañas de adobe en las terrazas de los cerros más altos
fueron acondicionadas con el glamour de los diseños modernos, sin
perder la belleza y armonía de construcciones antiguas, que conservan
el aire colonial de la zona.
Ahí en las faldas de las colinas se encuentra Casa Quetzal. Esta
ubicación le permite albergar la fusión de dos ambientes:
la inigualable quietud que concede el descanso placentero y los murmullos
de su arquitectura histórica que hablan de su pasado.
Al interior de esa atrayente imagen colonial, se aloja la magnífica
concepción del espacio confortable y exótico. Paz y misticismo
diseñaron los interiores de esta casa nombrada por el ave de vuelo
parsimonioso y etéreo. Por todos los rincones se encuentra tiempo
y espacio para la reflexión y la contemplación de la naturaleza.
Este íntimo lugar cuenta con cinco suites, cada una con un tema
distinto, en función de las necesidades y características
de cada viajero. Entre ellas la suite Zen, inspirada en el lejano Japón
consigue el arrullo para quien busca la tranquilidad del hogar. La suite
Karma regida por la ley máxima del alma, es capaz de trasportar
hasta la India con sólo contemplar su decoración mística;
mientras en la suite Voodoo el percusivo cantar de los dioses del África
y su arte primitivo se refleja en muros y muebles.
Evocaciones de mundos lejanos brindan noches serenas y por las mañanas
los espacios abiertos y la luz que se filtra por los ventanales ofrecen
resplandor y color a todo el entorno. El jacuzzi al aire libre de la suite
Pacifika, la salita de estar de Baccus, y el solitario pasillo de la entrada
son elementos que irremediablemente posibilitan el encuentro con uno mismo.
Es entonces cuando el hotel Quetzal se convierte en un refugio alejado
del caos.
Por su servicio personalizado de Bed &Breakfast está considerado
dentro de los hoteles boutique de lujo distribuidos por todo el país.
El costo en habitación doble es aproximadamente de $2 500 pesos
diarios, más $350 pesos por cada persona extra. Incluye desayuno
llevado hasta la comodidad de la habitación.
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