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vez primera en México, en la sala de exposiciones temporales del
Museo de Antropología tenemos la oportunidad de descubrir el amplio
mundo del África subsahariana (no incluye el mundo arabizado).
Esta es una región poblada por heterogéneos grupos étnicos
y lingüísticos, pero con cierta unidad en algunos aspectos
culturales. La exposición comprende más de 300 piezas —representa
a 109 etnias de 24 países—, prestadas generosamente por los
museos de Bellas Artes de San Francisco. Es parte de la política
de reciprocidad e intercambio cultural del INAH que, a su vez, prestará
su material para la magna exposición Artes de las cortes mayas
en el Usumacinta en el 2004.
La curaduría de Rafaella Cedraschi tiene la intención
de desvanecer la prejuiciada e incompleta mirada occidental, tratando
de aproximarnos al sofisticado arte africano ligado a la vida cotidiana.
La muestra incluye esculturas, máscaras, tocados, utensilios, recipientes,
telas, bordados, pipas, instrumentos musicales, puertas y símbolos
de poder. Exhibe la riqueza de materiales y técnicas como alfarería,
tallado en madera, marfil y metalurgia.
La museografía se divide en nueve unidades temáticas asociadas
con algún proverbio africano. Todas ellas se complementan por narración
oral, video, guías educativas didácticas, grabaciones de
cantos africanos, iluminación especial y medidas adecuadas de temperatura
para los objetos elaborados con material orgánico como madera,
textiles y cabello.
El video que acompaña la exposición seduce por una algarabía
de intensos colores, sonidos, danzas, voces y ritos ancestrales que nos
llevan a remembranzas de este continente, origen del hombre. El danzante,
completamente cubierto de ramas verdes, con majestuosos movimientos dancísticos,
clamando por la lluvia, me recordó una olvidada visión de
mi infancia cerca del Mar Negro, cuando en tiempos de sequía, toda
la aldea esperaba la visita de este intermediario con las fuerzas de la
naturaleza, que hacía renacer la esperanza de una buena cosecha.
África propone revalorar la calidad estética y el papel
que juegan estas piezas en el mantenimiento y recreación de los
valores sociales de las comunidades africanas que las crearon. |