San Miguel de Allende

A su gente
 

sta es la tercera vez que tratamos el tema de San Miguel de Allende. En diciembre de 1986 hicimos el primer intento por descubrir una de las ciudades más bonitas e interesantes de la República Mexicana. Al año siguiente de fundada la revista recibimos la invitación de queridos amigos residentes en San Miguel de Allende, entre ellos el doctor Javier Barbosa, para capturar con nuestras cámaras lo que ya era una ciudad cosmopolita. En julio de 1993 regresamos con nuestros fotógrafos e investigadores para redescubrir la ciudad. En efecto, había novedades: singulares casas con decoración refinada; íntimos y encantadores restaurantes y exclusivas tiendas consagradas a las artesanías. El Instituto Allende nos abrió las puertas. Los pintores y creadores de San Miguel nos invitaron a sus estudios, y así pudimos constatar que el espíritu eminentemente creativo de la población no abandonaba su cometido, siempre proseguido por el camino de las artes.
Hoy confirmamos una vez más el gran estilo de vida y el buen gusto de sus habitantes. Múltiples factores mantienen a esta pequeña ciudad como un punto de atracción en México y en el mundo entero. Mientras en otras ciudades de la República las migraciones europeas y norteamericanas disminuyen, en San Miguel se incrementan. Los nuevos residentes, fieles y felices, reafirman su amor por estas tierras. La razón es lo envidiable que resulta la vida en San Miguel: se respeta el patrimonio, se conserva la identidad y existe armonía entre propios y extranjeros. San Miguel es un ejemplo para el resto de las ciudades de nuestro país. Una ciudad colonial que está orgullosa de su pasado, y de su presente. Una ciudad que vibra y se ufana tanto de sus tradiciones como de su apertura a otras culturas.
Manuel Chacón, por ejemplo, un arquitecto chileno que va y viene por el mundo, y que ha escogido al fin San Miguel de Allende como su refugio, hogar y centro de operaciones, es uno de sus apasionados habitantes. Fue Manuel, hay que decirlo, quien nos volvió a entusiasmar, convocar, contagiar con su vocación sanmiguelense, para que refescáramos este tema tratado antes en Casas&Gente. Misión cumplida. Los resultados los puede ver el lector. Esta edición especial sobre San Miguel de Allende, sobrepasa toda expectativa. Sin repetir ninguno de los temas y después de varios viajes con talentosos y sensibles fotógrafos, y con Angélica Navarro como líder de las investigaciones editoriales, pudimos llegar a concluir un trabajo que aunque difícil ha sido entretenido, apasionante y muy satisfactorio.
A los amigos de San Miguel de Allende. A los hoteleros pulcros y dedicados. A los restauranteros que atienden personalmente a su clientela. A los artesanos, artistas creadores y pintores. A los inversionistas extranjeros que se han hecho sanmiguelenses. A la población simpática que se reúne por las tardes en la plaza. A los turistas que adoran San Miguel. A la ciudad misma con su iglesia, calles y gente maravillosa —que aunque modesta es tan culta y sensible que jamás pintarrajea sus sagrados muros—. A todos ellos les dedico esta edición especial. Guárdenla porque es de colección.

Nicolás H. Sánchez-Osorio
www.casasgente.com

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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