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l próximo año, la revista Casas&Gente, que fundé
y que tengo la satisfacción de dirigir desde 1985, llegará
a sus 18 años de publicación ininterrumpida. En octubre
de 2003 estaremos imprimiendo nuestra edición número 179.
En la actual escena editorial, donde surgen revistas tan rápido
como desaparecen, esta “dieciochoañera" llega a la mayoría
de edad. La Residencia Durango: casa de visitas de la revista Casas&Gente,
que presentamos aquí confirma nuestra vocación editorial
que difunde un estilo de vida y otros temas que van desde el interiorismo,
las artes, la arquitectura y el anticuariado, hasta los viajes, la moda,
la relojería y los vinos. En resumen: las cosas bellas. Un lema
que hemos preservado siempre vigoroso y nos ha mantenido presentes en
vuestros hogares. Iniciamos una nueva era en un ámbito que resume
esa vocación.
Testimonio pétreo de principios del siglo pasado, la Residencia
Durango, vio sus mejores momentos en 1913. Fue entonces cuando una familia
poblana, don Joaquín de Ovando y doña Alicia Almendaro,
comenzó la construcción de una modesta casa en la zona residencial
más privilegiada de la Ciudad de los Palacios: la colonia Roma,
de estilo netamente francés, inaugurada por el presidente Porfirio
Díaz en 1902.
La casa está ubicada en el número 134 de la calle de Durango,
a unos pasos de la Plaza Río de Janeiro, que al igual que la Roma
está de fiesta al celebrar este año el centenario de su
fundación.
La propiedad se encuentra repertoriada en el catálogo de inmuebles
de Bellas Artes como un elemento artístico y ambiental. Hasta hace
18 meses esta casa se hallaba en ruinas. Fue rescatada por el arquitecto
Juan Urquiaga, cuya obra de restauro del monasterio de Santo Domingo,
en Oaxaca, le mereció en 2001 el Premio Reina Sofía de Conservación
y Restauración del Patrimonio Cultural. Remodelada por el arquitecto
Honorio Juárez y decorada por la interiorista internacional Anne
de Royère —quien cuenta con un catálogo de más
de 100 obras entre París, Londres, Ginebra, Río, Nueva York
y México, en 30 años de experiencia—, la vieja casa
fue creándose su innovador espacio. Y su nueva cara hoy es el hogar
y alma de Casas&Gente.
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