Residencia Durango

Casa de visitas de la Revista Internacional de las Cosas Bellas
Por: Nicolás H. Sánchez-Osorio  Foto: Sebastián Saldívar
El espectacular jardin d´hiver cobra un místico espíritu nocturno otorgado por seis candelabros con veladoras que penden del techo a dos aguas, cuya trasparencia recibe el cielo estrellado de las noches veraniegas.

l próximo año, la revista Casas&Gente, que fundé y que tengo la satisfacción de dirigir desde 1985, llegará a sus 18 años de publicación ininterrumpida. En octubre de 2003 estaremos imprimiendo nuestra edición número 179. En la actual escena editorial, donde surgen revistas tan rápido como desaparecen, esta “dieciochoañera" llega a la mayoría de edad. La Residencia Durango: casa de visitas de la revista Casas&Gente, que presentamos aquí confirma nuestra vocación editorial que difunde un estilo de vida y otros temas que van desde el interiorismo, las artes, la arquitectura y el anticuariado, hasta los viajes, la moda, la relojería y los vinos. En resumen: las cosas bellas. Un lema que hemos preservado siempre vigoroso y nos ha mantenido presentes en vuestros hogares. Iniciamos una nueva era en un ámbito que resume esa vocación.

Testimonio pétreo de principios del siglo pasado, la Residencia Durango, vio sus mejores momentos en 1913. Fue entonces cuando una familia poblana, don Joaquín de Ovando y doña Alicia Almendaro, comenzó la construcción de una modesta casa en la zona residencial más privilegiada de la Ciudad de los Palacios: la colonia Roma, de estilo netamente francés, inaugurada por el presidente Porfirio Díaz en 1902.

La casa está ubicada en el número 134 de la calle de Durango, a unos pasos de la Plaza Río de Janeiro, que al igual que la Roma está de fiesta al celebrar este año el centenario de su fundación.

La propiedad se encuentra repertoriada en el catálogo de inmuebles de Bellas Artes como un elemento artístico y ambiental. Hasta hace 18 meses esta casa se hallaba en ruinas. Fue rescatada por el arquitecto Juan Urquiaga, cuya obra de restauro del monasterio de Santo Domingo, en Oaxaca, le mereció en 2001 el Premio Reina Sofía de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural. Remodelada por el arquitecto Honorio Juárez y decorada por la interiorista internacional Anne de Royère —quien cuenta con un catálogo de más de 100 obras entre París, Londres, Ginebra, Río, Nueva York y México, en 30 años de experiencia—, la vieja casa fue creándose su innovador espacio. Y su nueva cara hoy es el hogar y alma de Casas&Gente.

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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