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Ciertos platillos de apariencia complicada se pueden realizar
con gran facilidad. Ese es el caso de la receta de este mes: huachinango
a la sal. Con tan solo seguir ciertas reglas básicas, este delicioso
platillo le proporcionará inmenso placer a su paladar y dejará
a sus invitados con la boca abierta. Hoy, inauguramos un nuevo formato
de recetas con el propósito de hacerlas más accesibles y
divertidas. En estas tres páginas encontrará todo lo que
necesita saber acerca de esta experiencia culinaria: el origen de los
productos y su historial, los ingredientes necesarios, los utensilos de
cocina ad hoc, el arte de la mesa, el proceso de preparación y
finalmente, los vinos para acompañar la receta. ¡Disfrute!
El mercado. En el mercado de Jamaica existe una excelente
pescadería: “Marco", la cuál es atentida personalmente
por uno de sus dueños: Alejandro Martínez. Ahí encontrará
una gran variedad de productos del mar; siempre frescos, ya que diariamente
llegan al local 24 horas después de haber sido atrapados en la
costa veracruzana. “Marco" cuenta con diversas especies de
pescados y mariscos, tan comunes como la mojarra, exóticas como
el pez globo o exquisitas como la langosta. El servicio es muy atento
y eficiente. En esta ocasión, Alejandro nos consiguió un
hermoso huachinanago de más de 4 kilos. Si necesita algún
pedido especial, puede hacerlo por teléfono y recibirlo en la comodidad
de su hogar, si así lo desea.
Historia del producto. El huachinango forma parte del
grupo de los aristócratas marinos. Pescado brillante y mordaz carnívoro
que vive en pequeños grupos muy cerca de la costa. Su tamaño
varía, llega a pesar entre 300 gramos y hasta 5 kilos, o más.
Esta especie la podemos encontrar a lo largo del Golfo de México;
en su trayecto cambia de color. Al norte, toma interesantes tonos que
van de un naranja vivo a un rosa bombón casi artificial; y al sur,
su color se vuelve más pálido y sombrío, llegando
al gris claro. Su ciclo de reproducción dura tres meses. Nuestro
huachinango proviene específicamente de las costas de Tecolutla,
Veracruz, donde se pesca a 2 kilómetros y medio de la orilla y
a una profundidad de 250 metros.
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