Nunzia Rojo de la Vega

Esa niña
Por: Renata Lira Larios  Foto: Alfonso Corona

uapa, carismática, inteligente y sorprendentemente segura de sí misma, para tan corta edad, Nunzia Rojo de la Vega Piccolo posa con gran soltura y seduce a la cámara con su tierna, y a la vez, desafiante mirada. ¿Nunca has pensado en ser modelo? Sí, aunque creo que mi estatura no es suficiente, pero me encanta estar frente a las cámaras. Y se nota, lo hace con mucha naturalidad. Su alegría es contagiosa, y su espíritu lleno de vida nos trasporta a una inolvidable edad, cargada de sueños e ilusiones, en la que acariciábamos el mundo sobre la palma de nuestras manos.

A sus 19 años Nunzia ha decidido ir descubriendo el futuro con cautela, pareciera como si cada uno de sus pasos fuera cuidadosamente estudiado y reflexionado previamente. Es una niña perspicaz y gran parte de su seguridad se debe a que proviene de un hogar muy sólido. Sus padres son sus mejores amigos: me encanta estar con mis papás, prefiero salir con ellos que ir a los antros. Y es que realmente parecen sus cuates, ya que además de su estrecha relación, ninguno de ellos —ni en físico ni en actitud— aparenta más de 30 años. Ambos estuvieron presentes durante la producción de la entrevista, se presentaron y discretamente permanecieron pendientes de todo cuanto sucedía alrededor de su princesa.

Esta etapa de adolescencia por la que atraviesa Nunzia es determinante en la vida de los seres humanos; comienzan a surgir las responsabilidades y se forja el carácter. A diferencia de otras chavas de su edad, ella tiene muy claro lo que quiere. Estudié en el Colegio Oxford y ahora estoy cursando la carrera de Administración de Empresas en la Universidad Anáhuac. Quiero dedicarme al negocio de los restaurantes, afirma sin titubear. Planea seguir los pasos de su Padre, Martín Rojo de la Vega, quien actualmente es socio del Palmas 500, uno de los restaurantes más in de la Ciudad de México.

Nunzia es una niña hogareña; le gusta leer: mis autores preferidos son García Márquez, Milán Kundera y leo mucho a Brian Weiss. Escucha música pop y electrónica, aunque lo que más disfruta es la balada romántica en voz de cantantes como Witney Houston y el príncipe que ha traspasado las fronteras de la edad: José José es mi favorito. Algo que evidentemente ha heredado de su madre, Mónica Piccolo —de descendencia italiana—, es el gusto por el deporte ya que ambas gozan de una excelente salud física: voy al gimnasio, hago kickboxing y practico el paddle tennis.

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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