|
i uno siempre supiera de dónde vienen las cosas quizá se
volvería más sabio, quizá más temeroso. Mario
hablaba de su abuelo cubano que de Cárdenas salió a fines
del siglo XIX para llegar al puerto de Veracruz y después a Córdoba
donde se asentó. Los recuerdos de la niñez de Mario del
Valle se recorren entre el macizo mostrador de madera de la abarrotería
La Española fundada por su abuelo, donde se despachaba desde un
trago de aguardiente hasta aceites y vinos desembarcados del viejo continente,
y el fogón siempre alerta de la cocina de sus tías donde
se preparaba un postre diferente cada día. Me divertía cocinando
con ellas, aprendiendo. Cocina europea, principalmente francesa y el aprecio
por los ingredientes nacionales y la conciencia de lo que es la cocina
y sus saberes, como bien enfatiza el poeta, pintor, editor y chef. ¿Qué
si de ahí vienen Los Placeres? Sí, me atrevo a asegurar;
por lo menos la mitad de su alma. La otra, es la de Maricela, su esposa.
Mujer entregada a sus anhelos: libros, letras, música, decoración,
restauración y buenas pláticas. Ella recuerda que de chica
preparaba la escapada cuando oía grandes y largos planes para la
cocina... Me subía en mi bicicleta y me llevaba mis patines, calculaba
el tiempo de preparación y volvía cuando el platillo ya
estaba listo. Las buenas parejas se complementan.
Ambos aman la buena comida a su manera. Ambos aman las letras y el arte,
por eso es que en 1981 cuando tenían el principio de su patrimonio
se encontraron decidiendo entre comprar una casa o fundar una editorial.
Escogieron lo segundo. Papeles Privados lleva más de 20 años
de existir como un proyecto único en su tipo y especialmente en
cuanto a su calidad en el país. Con 43 títulos publicados
de los más destacados poetas de nuestro tiempo, cada edición
se muestra como una obra de arte de todo a todo. La elección de
los papeles, todos de algodón, hechos a mano, cosidos con hilos
de lino, impresos en prensa plana de metal (como antiguamente) y encuadernados
en exquisitos materiales como piel de víbora, gamuza y seda; la
sola presentación es digno rival de las letras e imágenes
que acoge. Jaime Sabines fue su primer enamorado con sus Poemas sueltos.
Doscientos cincuenta ejemplares numerados y firmados y quinientos rústicos
fue el tiraje. Hoy sólo quedan cuatro de ellos, verdaderas joyas
del coleccionismo. Después siguieron inolvidables plumas, Octavio
Paz, Álvaro Mutis, el maestro Arreola, el italiano Césare
Pavese, René Char, Carlos Illescas, Baudelaire... Ilustrados por
Rafael Coronel, José Luis Cuevas, Gironella... Líneas de
unos y otros que trazan la mano y la mente en distintos ámbitos
de significación.
|