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olores, formas, texturas y materiales dialogan en las creaciones de Antoni
Gaudí (Reus 1852-Barcelona 1926) cautivando el sentido de la vista
en el recorrido por Barcelona, ciudad que acoge el mayor número
de sus obras. Vivir cada uno de los espacios, no sólo tangibles
sino intangibles, envueltos por su plástica arquitectónica,
es ubicarnos dentro de una burbuja mágica que encierra y prolonga
en sus articulaciones el ingenio de este personaje.
Hoy, la capital de Cataluña celebra el 150 aniversario del nacimiento
de quien imprimiera para siempre su nombre en un trecho de la historia.
Barcelona lo conoció en 1869 cuando se inscribió como alumno
libre en el Instituto de Enseñanza Media. Progresista y en sintonía
con los movimientos sociales de la época, Antoni se involucró
con la primera sociedad cooperativa de España para la cual realizó
algunos trabajos. Participó con el maestro Josep Fontseré
en la urbanización del Parque de la Ciudadela donde el joven genial
intervino en el diseño de la cascada, la balaustrada del monumento
a Carles Aribau, el depósito regulador de aguas y la reja que rodea
el recinto. Sus ideas sobre arquitectura quedaron plasmadas en un conjunto
de notas conocida como El manuscrit de Reus donde aborda temas como su
casa solariega, el arte de la ornamentación, su trabajo personal
y la relación con los catedráticos de la Academia.
En sus ires y venires fue dibujante del profesor Leandre Serrallach y
trabajó con el arquitecto Francesc de Paula del Villar. En 1878
se estableció como arquitecto y sus creaciones llamaron la atención
del industrial Eusebi Güell, con quien entablaría una gran
amistad.
La concepción de sus proyectos partía de un todo, donde
cada elemento debía estar integrado. Contemplaba tanto los aspectos
estructurales como los estrictamente formales e imprimió un especial
cuidado al diseño de muebles y objetos funcionales o decorativos
a emplazar en cada una de sus obras. Las técnicas artesanales las
heredó de su padre —calderero de oficio—, aprovechó
algunas que consideraba válidas y, al mismo tiempo, inventó
una gran cantidad de soluciones prácticas que se caracterizan por
su agudeza técnica y cualidad estética.
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