Antoni Gaudí 2002
Explorador de la morfología arquitectónica. Más presente que nunca

150 aniversario de su nacimiento
Por: Carmelina Martínez de la Cruz  Foto: Ramon Manent. Año Internacional Gaudí ©
Chimeneas, ventiladores y salidas de escalera con volúmenes escultóricos y exuberantes, coronan el terrado de la Casa Milà también llamada La Pedrera, una de las obras más visitadas en Barcelona.

olores, formas, texturas y materiales dialogan en las creaciones de Antoni Gaudí (Reus 1852-Barcelona 1926) cautivando el sentido de la vista en el recorrido por Barcelona, ciudad que acoge el mayor número de sus obras. Vivir cada uno de los espacios, no sólo tangibles sino intangibles, envueltos por su plástica arquitectónica, es ubicarnos dentro de una burbuja mágica que encierra y prolonga en sus articulaciones el ingenio de este personaje.

Hoy, la capital de Cataluña celebra el 150 aniversario del nacimiento de quien imprimiera para siempre su nombre en un trecho de la historia. Barcelona lo conoció en 1869 cuando se inscribió como alumno libre en el Instituto de Enseñanza Media. Progresista y en sintonía con los movimientos sociales de la época, Antoni se involucró con la primera sociedad cooperativa de España para la cual realizó algunos trabajos. Participó con el maestro Josep Fontseré en la urbanización del Parque de la Ciudadela donde el joven genial intervino en el diseño de la cascada, la balaustrada del monumento a Carles Aribau, el depósito regulador de aguas y la reja que rodea el recinto. Sus ideas sobre arquitectura quedaron plasmadas en un conjunto de notas conocida como El manuscrit de Reus donde aborda temas como su casa solariega, el arte de la ornamentación, su trabajo personal y la relación con los catedráticos de la Academia.

En sus ires y venires fue dibujante del profesor Leandre Serrallach y trabajó con el arquitecto Francesc de Paula del Villar. En 1878 se estableció como arquitecto y sus creaciones llamaron la atención del industrial Eusebi Güell, con quien entablaría una gran amistad.

La concepción de sus proyectos partía de un todo, donde cada elemento debía estar integrado. Contemplaba tanto los aspectos estructurales como los estrictamente formales e imprimió un especial cuidado al diseño de muebles y objetos funcionales o decorativos a emplazar en cada una de sus obras. Las técnicas artesanales las heredó de su padre —calderero de oficio—, aprovechó algunas que consideraba válidas y, al mismo tiempo, inventó una gran cantidad de soluciones prácticas que se caracterizan por su agudeza técnica y cualidad estética.

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

Suscripción en línea

 
Suscríbase | Contenido | Regresar al Inicio
 
Contacto
Envíenos sus Comentarios