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ntusiasta y lleno de proyectos Anthony Foster nos recibió en su
galería acompañado por sus mascotas Kariim y Yasemin (un
par de perros afganos). Rodeado de tapetes de inmejorable calidad, algunos
de valor inestimable, nuestro anfitrión nos contagia del frenesí
que le inspira el mundo multicolor y geométrico de los textiles
que lo han llevado a ser un experto.
Anthony se caracterizó desde la infancia por su gran sensibilidad
artística. Creció en el estado de Virginia en un ambiente
cultural inculcado por sus padres de origen europeo e indio norteamericano
y su primer acercamiento a la creatividad fue a través de la música.
Fui músico por 15 años, tocando la batería en Nueva
York, Puerto Rico y Los Ángeles. Toqué jazz, rock y música
latina durante la década de los años 80, cuando se suscitó
un cambio en los sonidos latinos debido a la migración de cubanos
en el barco de Mariel; con figuras como Paquito de Rivera y Arturo Sandoval
del grupo Irakere. ¡Fue un ambiente emocionante!
La aventura textil vino después, justo a su llegada a la Ciudad
de México en 1985 cuando la escultora y pintora mexicana Rosario
Guerrero compartió con él su gusto por las artes plásticas
y decorativas. Fue durante la segunda etapa de mi vida cuando fundé
la Galería Anthony Foster, Fine Oriental and European Carpets and
Tapestries, sobre Avenida de las Palmas, en la zona de mayor agitación
comercial.
Con ojo experto y crítico, Foster se ha dedicado durante los últimos
15 años a rescatar, en viajes incansables alrededor del mundo,
valiosos ejemplares. Mi objetivo ha sido descubrir piezas balanceadas
entre la estructura del diseño, la organización geométrica
y el color. Sin olvidar la alta calidad en la técnica de la elaboración
y los materiales.
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