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n una de las esquinas más chic de Polanco, sobre Campos Eliseos,
Alejandra Redo, una mujer muy refinada, comparte su gusto exquisito en
cada uno de los objetos que llenan el espacio de AR. Diferente a todas
las demás, su boutique se extiende sobre una superficie amplia
dividida, como una casa, en “sala", “recámara"
y “comedor", donde el que busca, encuentra. Uno puede llegar
a AR con la urgencia de un compromiso apremiante. Pero, además
de dar con el regalo perfecto para la ocasión, se topará
con ese vaso, imitación del famoso cristal español de la
Granja de los siglos xviii y xix, con la leyenda Viva el Rey de España
que será, sin duda, la chifladura de aquel amigo con tendencias
monárquicas. Por ahí también está el juego
de vasitos con las suertes del toreo al estilo goyesco pintadas a mano.
Debe de haber algún aficionado en la familia… si no, ¡me
lo quedo!
Siguiendo con la mesa, encontramos saleros, saleritos, cucharas y cucharitas,
todos de concha nácar, hueso o carey. Hay manteles de Oaxaca o
españoles y servilletas enormes con adornos de deshilado. En el
aparador se exhiben algunos accesorios de plata para que el brillo de
los candiles se refleje en la salsera, la cremerita o los servilleteros.
Terminamos de poner la mesa con una selección de esas copas portuguesas
azules, rosas y verdes.
A unos pasos está el “vestidor" donde nos damos vuelo
con todo tipo de trapos. Entre rebozos de seda, chales de organza y chalinas
de crochet, de repente aparecen un par de zapatos franceses, una bolsa
de cocodrilo diseñada por Alejandra, abanicos pintado a mano en
Yucatán o un camisón de algodón casi trasparente
bordado por manos mexicanas.
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