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se me pidiera mi opinión sobre el el máximo lujo posible,
sin duda me vendría a la mente el de poder recorrer el mundo sin
salir de casa. Aunque lo parezca, esto no es una aberración. Sí
se puede. ¿Cómo? Para sibaritas que han llegado a la cúspide
con un buen respaldo financiero, The World ResidenSea, botado en aguas
noruegas en mayo de este año, constituye la mejor de las fórmulas.
El trasatlántico, que le da la vuelta al mundo en forma permanente,
es una operación inmobiliaria exitosísima. Hace cinco años,
durante su etapa de lanzamiento, ofreció a los millonarios del
mundo la posibilidad de hacerse dueños en preventa de los espléndidos
departamentos (sólo 110) de gran lujo de dos y tres recámaras
decorados por cuatro de los interioristas más notables en distintos
estilos. Nina Campbell (elegancia a la inglesa); Juan Pablo Molyneux (estilo
clásico especializado en las artes decorativas de los siglos xvii
y xix); Luciano Di Pilla (diseño contemporáneo y maestría
en el manejo de la luz) e Yran & Storbraaten Architects (interiores
con atmósfera náutica). En todas las camas las sábanas
son de Frete y en las mesas la cubertería es de Christofle, la
cristalería de Saint Louis y las vajillas de Wedgewood. Aunque
sabemos que un mexicano se encuentra entre los propietarios de uno de
los departamentos, cuyos precios oscilan entre los 2.25 y 7.5 millones
de dólares, la política de confidencialidad absoluta de
la compañía mantiene en secreto los nombres de los dueños.
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