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imagen como herramienta, medio, vehículo, conocimiento y comunicación
fue para la cultura novohispana terreno rico y fértil para la propagación
e impulso de la fe católica. De la historia del lienzo en “tierra
de indios” nos quedan grandes maestros que, a la manera italiana,
enseñados por las copias en grabado de obras renacentistas arribadas
al continente para conformar nuestro imaginario religioso, hicieron suyas
las enseñanzas de otros.
Entre los nombres destacados dentro de nuestra historiografía pictórica
virreinal sin duda se mencionan los apellidos Juárez y Rodríguez.
El primero de aquellos que en las dos familias habrían de dedicarse
al pincel fue Luis Juárez, padre de José, suegro de Antonio
Rodríguez y abuelo de Nicolás y Juan Rodríguez Juárez.
Dentro de la tradición tanto mexicana como europea solía
heredarse con el apellido, la profesión. Así, de la familia
al gremio, se construyeron las vidas de muchos de los artífices,
artesanos y artistas de quienes hoy hacemos historia.
Es en este caso y en manos de la investigadora del Centro de Estudios
Históricos de El Colegio de Michoacán, Nelly Siguat, el
rescate y profundización en el análisis del trabajo de José
Juárez, segundo en la dinastía, es ocasión para conmemorar
un asunto que también atiende al tiempo, el vigésimo aniversario
del Museo Nacional de Arte. |