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barreras desaparecen y los espacios emergen para dar mayor protagonismo
al diseño y al arte en esta vanguardista propiedad de la familia
Chedraui. La tarea del joven arquitecto Ricardo Barroso fue plasmar la
idea que sus clientes tenían en mente: un departamento tipo loft
neoyorquino adaptado al 17avo piso de un edificio en el corazón
de la Ciudad de México.
Sobre la base original de 500 m2, se estructuró un proyecto con
el menor número de divisiones y por lo tanto, más espacios
generosos. Se delimitaron las zonas en un juego de altura de plafones,
creando tiros visuales ininterrumpidos.
De esta manera, la galería de entrada, los servicios y las tres
habitaciones quedaron distribuidas alrededor de una extensa área
común que consta de sala, comedor y bar; espacio muy versátil
donde se llevan a cabo gran parte de las actividades cotidianas y que
constituye un centro ideal de reunión, ya que dependiendo de la
intención y mediante simples adaptaciones (como una pantalla elevadiza
de proyecciones), funge como salón principal o sala de entretenimiento.
Las distintas maderas de colores obscuros —ébano para los
pisos, encino para las puertas y maple para los acabados— en contraste
con el blanco limpio de las paredes y la amplitud del lugar, lo convierten
en un excelente escenario para admirar la interesante selección
de arte contemporáneo, realizada bajo la asesoría de la
galerista Nina Menocal. Incluye prestigiados artistas nacionales e internacionales
como Boris Viskin, Raymundo Sesma, Gabriel de la Mora, Jolanta Klyszcz
y Lucio Muniain, entre otros.
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