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cómoda que exhibimos en esta ocasión es atribuida a Adam
Weisweiler, quien la realizó muy posiblemente bajo la dirección
del famoso ebanista, entallador y constructor de muebles Claude-François
Julliot. Se estima que la pieza fue ejecutada entre 1775 y 1780, momento
cenital de la Ilustración cuando los artesanos de todas las especialidades
competían por un puesto para proveer las constantes demandas de
una pequeña parte de la aristocracia, cada vez más mediocre
y ofuscada, pero sobre todo de la nueva clase en ascenso. Las artes decorativas
en esta etapa alcanzan un nivel de moderación y templanza. El palacio
pensado por el Rey Sol deja de ser el teatro que exige mobiliario de toda
clase, gobelinos, pinturas y esculturas, cortinajes y textiles para sillones
y sillerías, mesas y cómodas: un sinfín de objetos
destinados a los innumerables salones de los edificios que se levantan
por todas partes. Estamos en otra época y las cortes se han empobrecido.
La vida citadina es más frugal. La burguesía juega ahora
un papel determinante tanto en la vida política como en el ámbito
de la cultura. La clientela de los artesanos se diversifica en el siglo
xviii y la construcción y habilitación de palacios reales,
sin dejar de ser importantes en los tiempos ilustrados, dejan de constituir
el polo de atracción para los artesanos.
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