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spejos
Distantes, los rostros mexicanos del siglo XVIII. México, 2001.
Un fenómeno característico en la colonización de
México fue el mestizaje y gracias o a pesar suyo hasta nuestros
días las mezclas raciales son abundantes.
En la época colonial se estilaba ilustrar las mezclas raciales
y etiquetarlas con nombres como criollo, cambujo o mulato. Nueva raza,
nuevo miembro de una casta y según el tono de piel se definían
obligaciones y derechos.
Objeto de estudios desde años atrás, las castas se ponen
ahora en relieve con Espejos Distantes, los rostros mexicanos del siglo
XVIII, producido por el grupo financiero BBVA Bancomer y revisado en los
talleres Clío-Espejo de Obsidiana. Con un tiraje de 10 500 ejemplares
e impreso en Singapur, este libro de arte recorre las múltiples
razas algunas extintas por las que transitó el pueblo
de la Nueva España.
A lo largo de su vida la señora Lydia Sada de González ha
ido formando su colección de arte colonial mexicano que, junto
con obras de los acervos de Roberto G. Sada García y don Rodolfo
González Garza, constituye este catálogo racial cuyo abanico
de color nos habla del mestizaje entre negros, indios y españoles.
La edición corrió a cargo de Alejandro de Antuñano
Maurer; la coordinación editorial la desempeñaron Carlos
y Alberto González Manterola y las plumas conocidas de Enrique
Krauze, Jacques Lafaye, Lydia Sada, Elías Trabulse y Alejandro
de Antuñano desfilan revelándonos secretos de nuestra historia.
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