Bouquets divinos
Una gota, ¿UN AMOR?
Por: Guillermina Olmedo Fotos: Annick Goutal
Como los momentos y todo en la vida los perfumes no se dejan atrapar y finalmente se esfuman dejándonos el deseo como única compañía: Grand Amour y
Petite Chérie de Annick Goutal.

ué talento maravilloso el de asociar un aroma cualquiera a un momento, un paisaje, a sentimientos o seres queridos! ¡Qué priviliegio enorme tener la habilidad de crear esa fragancia y rendir así homenaje a la vida y sus criaturas, al gusto por una mermelada o el recuerdo de un día de campo! Annick Goutal (1946-1999) fue, sin duda, uno de esos seres favorecidos con el don casi divino de otorgarle un olor a las cosas. Su legado fragante es hoy parte del ritual de mujeres y hombres que apenas pueden creer que la fragancia con la cual habían soñado toda la vida existe. Entonces sólo resta salir corriendo por ella, rociarla en la parte interna de las muñecas, aspirarla una vez quizá pero tan profundamente que habrá de grabarse en cada neurona de aquella parte del cerebro, la más antigua, la más difícil de complacer: el centro del olfato.
No sabemos por qué, pero Annick Goutal se vio obligada a abandonar el piano, una pasión de la cual recuperaría el vocabulario al descubrir su talento perfumero. Pronto se vería de vuelta inmersa en “notas”, “armonías” y “claves”. Si hacer perfumes fuera como componer música, entonces Annick Goutal con su capacidad de emocionar sería Mozart.
Y volviendo al lenguaje, el de las fragancias es suculento. No sé si serán las esencias de rosas de Turquía, lirios de Florencia, limones de Sicilia o sándalo de Misora —todas utilizadas en los bouquets divinos de Annick Goutal— el nombre de por sí evoca ya territorios prodigiosos, culturas exóticas y la promesa de encontrarlos atrapados en un frasco.
Hoy no sólo algunos elegidos pueden tener entre sus manos los frascos de las 12 esencias para mujer y cinco para hombre con títulos (y no nombres pues se trata de obras de arte) por demás sugerentes. Realizando los sueños de su amiga, Brigitte Taittinger, presidenta de la firma Annick Goutal, los está llevando a todos los rincones del mundo.

 
El texto completo de este reportaje y sus fotografías, pueden
verse en la edición impresa de Casas & Gente.

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