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uién no recuerda al Rey Criollo que con su movimiento de cadera
y sus zapatos de ante azul podía enloquecer a cualquier mujer?
El creador de “Hotel de los corazones rotos” y “Rock
de la cárcel”, Elvis Presley, fue elegido por los publicistas
de Audi como ícono asociado al lanzamiento de su nuevo vehículo.
Así pues, la marca alemana creada por August Horch —quien
a partir de un sueño diera vida a una historia hoy secular e hiciera
posible algunas de las innovaciones tecnológicas más representativas
de nuestros tiempos— presenta al mundo su producto más reciente,
el A4 2002, digno portador de los cuatros aros entrelazados que simbolizan
la calidad, diseño y confort, la seguridad y funcionalidad presentes
en todos los modelos de la marca.
Audi es líder en tecnología automotriz y lo demuestra una
vez más con su línea de sedanes medios de lujo. El A4 marca
la pauta y se adelanta a su tiempo presentando su sistema de trasmisión
Multitronic de seis velocidades, operado manualmente desde el volante,
como los autos Fórmula Uno. Además de proporcionar mayor
velocidad, esta característica aumenta los niveles de seguridad
al permitir al conductor mantener las manos siempre sobre la dirección.
Los “jaloneos” percibidos al pasar de una velocidad a otra
se eliminan literalmente y esto proporciona la sensación de conducir
un auto de una sola velocidad como los vehículos eléctricos.
Otro elemento digno de mencionarse y del que Audi es pionero es su sistema
de tracción Quattro que de forma permanente provee de fuerza a
las cuatro ruedas y que en combinación con su control de estabilidad
y sus ocho bolsas de aire lo vuelven el auto más seguro de su clase.
Para disfrutar todas los atributos del A4 como su motor V6 de 220 hp o
su sistema de sonido Bose con 10 bocinas y cartucho para 12 cds, no basta
con verlo. Para sentir sus asientos de piel ultra suave y esa línea
aerodinámica heredada de su hermano mayor el A6 que se desliza
suavemente al momento de rozar el viento, no basta con subirse. Es preciso
manejarlo: sólo así lo recordaremos toda la vida.
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