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royectos
enormes concebidos como escenografías. Manejo de la luz excepcional
que permite al paisaje integrarse al edificio: cielo, nubes, viento; en
algunos casos, agua. La naturaleza es la que acaba y modifica
permanentemente el edificio. Ante la idea de homogeneizar el planeta en
todos los sentidos, Paul Andreu propone la arquitectura que respeta la
esencia del lugar. Descubre y armoniza con lo único, lo diferente,
lo característico del sitio por construir; modifica e integra.
Andreu diseñó los aeropuertos en Dubai, París, Osaka,
Shangai, Yakarta y Brunei, proyectos ganados en concursos internacionales
donde figuraban el inglés Terry Farrel y el canadiense Carlos Ott.
Estas construcciones son espacios para transitar, puentes que comunican
dos realidades. Salir de un lugar e ir a otro. Movimiento. Flujo de conceptos.
Libre tránsito. Amplitud de espacio y perspectiva. El cambio es
permanente. El cielo se mueve. Es casi una experiencia de introspección.
¿Cómo se oye la lluvia en el cristal? ¿Cómo
se ven las nubes al amanecer? La luz transita a través de la estructura
y los reflejos son inesperados. La arquitectura, por supuesto debe ser
funcional y cumplir las expectativas del cliente. Ese es el principio.
Pero hay algo más, algo que tiene que ver con lo poético
y lo simbólico. Es difícil de definir. Podría ser
una ausencia por llenar.
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