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uando
nacen Joseph-Charles Marin y Jean Antoine Hudon, Francia vive uno de sus
momentos más dramáticos, acaso dolorosamente trágicos
y, sin réplica alguna, vivamente concluyentes para la historia
de Europa y del mundo. En el ámbito espiritual, no menos que en
el político y económico, estos dos artistas son activos
participantes de este extraordinario proceso de cambio que condujo a la
formación del mundo moderno con las características que
hoy conocemos. Nacen y viven en la segunda mitad del siglo XVIII. Por
sus obras podemos concluir que quedan fuertemente impregnados de todo
ese ánimo renovador característico del periodo revolucionario
que desmantela una tradición de centurias y da pie al advenimiento
de un tiempo que ocasiona hondas trasformaciones sociales y donde los
gustos estéticos van a sufrir mutaciones trascendentales.
Le baiser rendu de Joseph-Charles Marin como Le baiser donné de
Jean Antoine Hudon, son dos tallas en mármol magistrales y expresiones
notables del grand goût que se impone en este periodo
bullicioso de la Francia revolucionaria. En sustitución de la tendencia
al recargamiento barroco, surgen líneas estables y objetivas donde
la voz de la sensualidad y el sentimiento romántico comienza a
revelarse.
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